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Descubre el 69 desde otro punto de vista

La realidad es que hay un número mágico en el sexo. Sí, ese número es el 69. Por eso, porque nos encanta hablaros de sexo, os traemos un artículo cargado de erotismo y sensualidad. Pero sobre todo de sumas y restas para poder conseguir la mejor combinación para hacer el 69.

69

¿Por qué es tan famosos el 69?

Tenemos muy claro que todos habréis oído hablar de este número, y que muchos –por no decir todos- lo habréis probado aunque sea una vez en vuestra vida. Aunque no lo parezca, no es la práctica sexual más deseada. ¿Por qué? Pues, a través de vuestros comentarios, hemos dilucidado que esto se debe a dos cosas esencialmente: la incomodidad de la postura y la poca concentración que puede llegar a haber mientras se realiza. Sabemos que hay muchas más razones, pero, principalmente, estás han sido las más recurrentes.

Lo que sí es cierto es que esta cifra tan cargada de erotismo es la única capaz de hacernos sacar una sonrisa traviesa en cuanto la vemos. ¿O no? ¡No mintáis! Seguro que os pasa como a nosotros. En los redondelitos ya vemos perfectamente cabezas y en los números que lo forman una postura sugerente. No hace falta que nadie nos explique lo que significa el 69, lo sabemos. Pero aún así, queremos contaros algunos problemillas que surgen a raíz de esta postura.

Por si acaso, y por no dejar nada en el aire, el 69 es la única postura popularmente conocida que no involucra penetración, se basa en el sexo oral practicado de forma simultánea por ambos amantes. Tampoco implica que la pareja sea heterosexual. ¡Es una práctica universal! Y muy placentera, claro está… Pero, como siempre, no es oro todo lo que reluce.

Los handicaps del 69

El problema que encontramos con el 69 es esa simultaneidad que la caracteriza. Podemos ser los mejores practicando el sexo oral a nuestra pareja y desde luego nos puede encantar como nuestro amante nos da placer con su boca, pero intentar hacer ambas cosas a la vez de una forma efectiva puede ser complicado. De ahí a que este sea uno de los problemas más comentados por vosotros. Si nos concentramos en recibir placer probablemente nos olvidemos de lo que estamos haciendo y si ponemos toda nuestra atención en las reacciones de nuestra pareja podemos perdernos sensaciones y disfrutar menos. ¡Un caos, vamos!

Sentirnos seguros de lo que estamos haciendo, de que la técnica que utilizamos funciona, en resumen conocer las reacciones de nuestra pareja puede ayudar a que no tengamos que estar tan pendientes y podamos disfrutar un poco más. Encontrar una postura cómoda que no nos haga estar pendientes –además- de no perder el equilibro o hacernos daño también es importante. Pero debemos asumir que la simultaneidad tiene la estupenda ventaja de teneros a ambos recibiendo placer intensamente a la vez, aunque con el inconveniente de no permitir una total concentración en ambas tareas.

Algo que también suele ocurrir es que el hecho de dar placer a la vez que lo recibes aporte un extra de excitación que para algunas personas, como los hombres con falta de control de la eyaculación, puede ser un problema. Hay que tomárselo como una práctica divertida y tremendamente placentera y no exigirnos una técnica perfecta. ¡Disfruta sin miedo! Al fin y al cabo, se trata de pasar un buen rato en pareja, ¿no? No pasa nada porque, tanto vosotros como vosotras, eyaculéis antes que como acostumbráis.

Por último, pero no menos importante, es la postura. Sí, sabemos que sabéis perfectamente cómo es, pero ahí radica el problema. Sí, para muchas personas, la posición básica, es decir con ella arriba y él abajo, les resulta bastante incómoda. Sobre todo a ellas. Esto se debe a la fuerza que se ha de hacer con los brazos y cómo repercute el movimiento de la felación al cuello de ella. El problema viene cuando se decide cambiar los roles: él arriba y ella abajo. Sí, habéis acertado. El inconveniente de esto es que ellas puede acabar recibiendo por cualquier lado de la cara. Y creemos que no hace falta explicaros qué queremos decir con “recibiendo”, ¿verdad? Exacto, el problema en esta posición es que el pene cuelga y eso puede acabar complicando las cosas y, sobre todo, quitándoles el morbo. Por eso, y para que no acabéis con una luxación en el cuello o alguna cosa parecida, os recomendamos que os recostéis en la cama, de lado. La posición se hace mucho más cómoda, además de que proporciona más estabilidad y menos riesgos de acabar con un ojo morado.

Ya sabemos que todo lo demás lo conocéis a la perfección. Al fin y al cabo es sexo oral “à deux”, ¿no? Si aún os quedan dudas, siempre podéis resolverlas leyendo el artículo sobre el cunnilingus o la mamada.

Ya sabéis… Sed malos.

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