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Descubre el BDSM

Cada día, las prácticas sexuales de los españoles se renuevan y se liberalizan más. Un práctica que desde hace un par de años va aumentando su popularidad entre las parejas y no parejas -sobre todo desde este año- es la práctica del BDSM.

Debido a que la saga de E. L. James, “Cincuenta sombras de Grey“, salió al mercado, los españoles -sobre todo ellas- son más conocedores de este sector. La idea de ser dominadas es algo que ronda las fantasías de muchas mujeres, así como el hecho de dominar. Por lo visto, la saga del señor Grey las liberó mentalmente e hizo que ellos estuviesen mucho más receptivos sexualmente a este tipo de prácticas.

EL BDSM

Si bien es cierto que es algo que se lleva practicando desde hace mucho tiempo, existía un cierto misticismo y oscurantismo sobre este tema ya que no es algo que, hasta la fecha, estuviese aceptado socialmente -al menos en la esfera pública-. Los tabúes son mucho y, parece, que la literatura cada vez nos ayuda más a tirarlos por la borda sin tener que preocuparnos demasiado. Para todos aquellos que sienten cierta curiosidad por el BDSM, les traemos una pequeña explicación de lo que es en realidad.

¿En qué consiste el BDSM? 

Bondage

Una de las principales cosas que se practica en el BDSM es el Bondage. Este tipo de prácticas y juegos, consiste en que un integrante de la pareja adopte un rol completamente sumiso ya que se le priva de uno de los sentidos más usados por el ser humano -y más en la cama-: el tacto y la vista. De este modo, el Bondage consiste en atar o ser atados, privando así al dominado de uno o más sentidos.

Dominación

Por supuesto, siempre habrá uno que tendrá el control completo de la situación. Esto es lo que implica la dominación. Existen dos roles: el dominante y el sumiso. Los amos o amas -es decir, los dominantes- someten a los sumisos a sus gustos y deseos, provocándoles pequeñas descargas de doloroso placer. El sumiso, en este tipo de ocasiones no tiene nada que decir ya que está sujeto a los deseos de su amo. Por supuesto, es muy importante que ambos estén conectados para que la práctica del BDSM no se les vaya de las manos y acaben haciendo una visita al hospital y quizás al cuartelillo hasta que se demuestre que no ha habido un abuso físico del sumiso real.

Sumisión

Aunque en base es muy parecido a la dominación, la sumisión es voluntaria, es decir que el sumiso acepta de forma no verbal o no explícita que le pertenece a su amo. Mientras que la dominación es algo así como un pacto, la sumisión es una aceptación implícita. Esto se suele dar en la mayoría de las relaciones heterosexuales que ya están asentadas, ya que la mujer acepta que es el hombre el que debe -que no tiene un por qué- ser el dominante. Sin embargo, en las relaciones homosexuales y/o esporádicas, la sumisión no es algo que se dé desde el primer momento. De este modo, el sumiso estará SIEMPRE a la disposición del amo y deberá acatar todas sus órdenes, incluso si eso implica bajar la basura desnudo y con el pelo revuelto.

Masoquismo

Esta es la parte más importante de BDSM ya que es donde la sexualidad y las experiencias cambian unos 180º. El masoquismo representa la práctica sexual más placentera y a la vez más peligrosa de todas. En esta ocasión, el sumiso se presta a sufrir dolor. Obviamente no hablamos de un dolor intenso, que no se pueda resistir -algo así como que nos claven clavos en las palmas de las manos a los JC- si no que se trata de pequeños estímulos dolorosos que provocan placer en el sumiso. Tanto el sumiso como el dominante, encuentran placer en el hecho de ser dominados y dominantes. 

Aunque parezca extraño, desde el lanzamiento de esta saga de libros, son cada vez más numerosas las parejas que se atreven a hacer uso de los diferentes juguetes que potencian estas prácticas, pasando de esposas, látigos, hasta el encadenamiento de la pareja. Por supuesto, estamos hablando siempre de prácticas sexuales consentidas entre adultos, no de conductas patológicas.

Si bien es cierto que no todos jugamos “a lo grande”, sí que es cierto que a todos nos gustan los pequeños estímulos cuando mantenemos relaciones sexuales y muchos de ellos.. ¡son estímulos dolorosos! ¿Quién no se ha llevado alguna vez alguna cachetada de su pareja y le ha gustado? ¿Quién no ha pedido alguna vez un tirón de pelo? ¿Quien no ha atado o ha sido atado? Pues, eso… También son estímulos dolorosos, dominantes o sumisos. ¿Conoces estas prácticas? ¿Te has atrevido a probar en algún momento alguno de los juguetes que existen para experimentar el BDSM?

Sed malos 

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