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Todo sobre el Dirty Talking (I)

Todo sobre el Dirty Talking (I)

 

Conoce el Dirty Talking y empieza a seducir como es debido

Edmundo González Llaca, dijo, no hace mucho, que “Ningún varón, por mucha experiencia o erudición que tenga, podrá jamás superar en capacidad de seducción a la mujer, que adquiere esta habilidad de forma innata”. Nosotros, aunque estamos muy de acuerdo con esta afirmación, venimos dispuestos a enseñaros hoy un poquito de dirty talking. ¿En qué consiste este juego? Es muy sencillo… La idea es: calentar sin tocar. Así que si eres hombre y estás leyendo esto, coge una libreta y empieza a tomar notas.

 

Si hay algo que a las mujeres les vuelve locas es que les hablen de una forma sexy, seductora y sugerente. Ya os hemos dicho, en muchas ocasiones, que la mujer pierde la fuerza – o la ganas, según como se mire- con el juego. Y una parte esencial del juego para ellas es la provocación, la seducción, el hacer que el otro se pirre por ellas. Si a ellas les gusta hacerlo, ¿cómo no les va a gustar que se lo hagan? Alguien, en un día muy ocurrente, sugirió que “no hay mejor forma de llegar a los ovarios de a una mujer que por la trompa de Eustaquio”. Partiendo de esta base, y sabiendo que los hombres son mucho más dados al “aquí te pillo, aquí te mato”, hay algo que no encaja.dirty talking

Cuando las mujeres dicen que a ellas se las conquista con la boca o la lengua, no es ninguna mentira. De hecho, en estoy últimos decenios, los hombres están empezando a entenderlo y a saber usarlo, pero siguen sin saber hacerlo de la mejor forma posible. Palabras. Palabras y entonación es la clave. Sí es cierto, que los hombres son ocurrentes e ingeniosos en sus piropos, pero son demasiado brutos. Eso a las mujeres no les va, de hecho hay a muchas que les repulsa. Por eso, insistimos, palabras –cuanto más azúcar, más dulce- y entonación son la clave si queréis que vuestra chica se ponga “tontaca”. Así que, chicos, olvidaos ya de los típicos “La de rojo, que te cojo”, “Quiero que hipnotices mi cobra” o frases de este estilo. Repetimos, eso a las mujeres NO les gusta.

Cómo arrancar en tus sesiones de Dirty Talking

Si queréis encender a vuestra pareja con palabras, que sean dulces, que sean nobles y que, sobre todo, la halaguen. Os aseguramos que con un poquito de maña e ingenio lo lograréis y tendréis uno de los mejores momentos en la cama.

Cómo empezar

La idea está clara: encender pero sin tocarle ni un pelo. Para ello, los susurros son la mejor arma. Dejaros de tonterías burdas y poneros a entrenar frente al espejo, grabaros notas de audio, lo que queráis pero perfeccionadlo. El sexo en el oído, si viene de la persona adecuada, funcionan. ¡Y vaya si funcionan! Lo ideal es empezar halagándola, diciéndole lo guapa y sexy que está, lo bien que le sienta lo que lleva puesto. Algo que nunca falla, es hacerlo por detrás, acorralándola un poco y haciendo que se centre en vuestra voz solamente.

Sedúcela con la voz, ruborízala a través de la palabra, sugiérele lo que quieres a través de una conversación sexy, sensual, pero sin rostro. Dile qué quieres, pero sin decírselo. Todo esto despertará unos sentimientos tremendos, os hará estremeceros a los dos. Eso sí, queda terminantemente prohibido que le des la vuelta y la mires a la cara, a ése punto aún no hemos llegado. Dejad que la estimulación auditiva sea vuestro mejor aliado, consigue que ella se estremezca, que se muera de ganas por besarte, por mirarte. En ése momento contrólala, que no por mucho madrugar, amanece más temprano.

 Acompáñalo

Date unos minutos en el paso previo, insinúa, seduce, hazla estremecerse como te hemos dicho. Hazla sentirse única, deseada, y sobre todo, algo que funciona a la perfección es ponerla nerviosa, ponerla tan nerviosa que sea ella la que se abalance.

Ahora ya está permitido acompañar tus palabras con caricias, sutiles pero caricias. No hay mejor forma para ponerle los pelos de punta que acercándote a su oreja, rozarla, poniéndole la miel en los labios pero sin dársela. Los mordiscos, tanto en el cuello como en el lóbulo de la oreja, son una muy buena opción. Hazla estremecerse de pies a cabeza. Rózala, con suavidad, con ternura, mientras le sigues diciendo todas esas cosas que a ella le encanta escuchar de tu boca. Sí, sí. Lo sabes. Porque ella, aunque no haya sido del todo directa, te lo habrá dicho. Sigue con las caricias, con los besos, con los susurros y entonces… Gírala.

El momento oportuno

Sabrás cuándo es el momento de mirarla porque su cuerpo – y el tuyo, claro- te lo dirán. Cuando lo hagas, cuando la gires y la mires, hazlo de la forma más seductora e intensa que puedas. Dile todo lo que quiere oír en una sola mirada. Pero, ¡cuidado! No por estar mirándola y diciéndole sin palabras lo que quieres hacerle, tienes que dejar de tocarla. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, ¡imagina una mirada intensa llena de lujuria y alevosía! Llévala a tu terreno con la mirada y entonces… ¡Bésala! Sí, con un beso loco, lleno de pasión, ternura, lleno de todas las palabras que le has dicho antes, pero resumidas y transmitidas en un beso. Como los de las películas. Porque al fin y al cabo, eso les encanta. Les encanta el romanticismo, les pierde que las lleven en bandeja, que las hagan sentirse queridas y deseadas, siempre, a todas horas.

Cuando lo hagas, verás que lo demás va rodado. Que cuando llegue el momento, los dos disfrutaréis de una experiencia mucho más completa, más sana y equitativa para los dos. Os lo decimos siempre: la comunicación en la pareja es esencial, sea del tipo que sea. Llévatela a tu terreno, pero como a ella le gusta. Porque seducir a tu pareja no es algo que se haga solo al principio, sino que debe hacerse siempre.

Sed malos.

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