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El Síndrome de Excitación Sexual Peristente

El Síndrome de Excitación Sexual Peristente

El SESP o el Síndrome de Excitación Sexual Peristente

La palabra orgasmo a todo el mundo le suena a maravillas. Mariposas en el estómago, placer intenso, inexplicable, amor, diversión… La palabras que se relacionan con él son infinitas, pero siempre tienden a ser positivas. Sin embargo, no siempre es así, no al menos con el caso que os traemos hoy. Muchas veces, hemos hablado del orgasmo y de cómo experimentarlo, sin embargo nunca hemos hablado de la parte negativa. Y sí, aunque no lo creáis, el orgasmo tiene una parte negativa, muy negativa y es una enfermedad relacionada con él . Esta enfermedad se conoce como el Síndrome de Excitación Sexual Persistente. 

síndrome de excitación sexual persistente

¿Qué es el Síndrome de Excitación Sexual Persistente? 

Este síndrome, de reciente descubrimiento –en 2001 por la Doctora Sandra Leiblum– es muy sonado pero poco conocido, así que sus causas siguen siendo, más bien, un “vacío médico”. El Síndrome de Excitación Sexual Persistente está causado, en la mayoría de los casos, por un aumento de flujo sanguíneo lo que hace que más cantidad de sangre vaya hacia las zonas genitales. También encontramos algunos casos en los que esto sucede por un problema genital, como una malformación arterial-venosa en los genitales o un pinzamiento en la columna. En el primer caso, no existe cura, en el segundo, una operación puede llegar a dar resultados, aunque no siempre definitivos.

Ante este síndrome, debemos hacer una diferencia: no se trata ni de ninfomanía, ni de multiorgasmos, ni de estar “salidorro”, ya que por mucho que se sacie la necesidad de mantener relaciones, la sensación es continua y no desaparece. Con el SESP, no siempre se llega al orgasmo, es más bien la sensación previa y posterior, pero no siempre se logra el clímax. El problema que encontramos aquí es que cualquier estimulación, por pequeña que sea, puede provocar el comienzo del orgasmo. Ya sea con el roce de un pantalón demasiado ajustado, coger un bache con el coche, la vibración del móvil o la vibración del suelo, provoca, en estas mujeres, una serie de orgasmos que no son capaces de controlar.

Claramente, esto acaba con la vida de muchas personas, ya que el Síndrome de Excitación Sexual Persistente les impide llevar una vida normal. Muchas mujeres se han visto forzadas a tener que dejar sus trabajos, sus parejas y todo, ya que no son capaces de controlar una enfermedad que, a día de hoy, no tiene cura. Uno de los casos más conocidos es el de Michelle Thompson, una Estadounidense que llega a tener 300 orgasmos diarios. Sí, sí, como lo leéis. ¡¡300 orgasmos diarios!! Como a Michelle, el suicidio parece una de las únicas vías de solución a este problema. Las mujeres que sufren de SSP son las más depresivas pues se ven privadas, ya no solo de intimidad, sino de poder llevar una vida normal.

Síntomas del Síndrome de Excitación Sexual Persistente 

  • La mujer experimenta una excitación física muy intensa que puede permanecer durante extensos períodos de tiempo, algunas veces días o incluso semanas. El orgasmo puede calmar temporalmente los síntomas, pero estos retornan en cuestión de horas, ¡incluso minutos!
  • Son personas que se excitan fácilmente y ante cualquier situación como por ejemplo viajar en coche o en tren, las vibraciones de los teléfonos móviles, a tal grado de que pueden agravar el síndrome de forma insoportable. Cualquier tipo de posible estimulación, ya sea en forma de vibración o roce, hace que las mujeres que sufren esta enfermedad comiencen con su suplicio.
  • Hay debilitamiento físico y mental, lo que lleva a la mujer a desesperarse y en casos extremos entrar en depresión.
  • Si ya es difícil concentrarse en las cosas del día a día sin tener el SESP, para las mujeres que sufren de esta enfermedad es mucho más complicado. Deben controlarse a ellas mismas mientras intentan mantener distraídos a los demás y concentradas a ellas mismas.

Aunque parezca algo extraño, el Síndrome de Excitación Sexual Persistente suele salir previo a la menopausia. Es por eso, que muchas mujeres se ven obligadas a dejar su antigua vida. El SSP suele aparecer, en la mayoría de los casos, entre los 40 y 50 años. Los casos de SSP en mujeres jóvenes, se deduce, que se da porque estas han estado sometidas a antidepresivos anteriormente y que al dejarlos su flujo sanguíneo se ha alterado, o porque han sufrido algún golpe que ha acabado afectando a la zona pélvica de ésta.

Como ya os hemos dicho antes, el SESP no tiene cura, pero sí puede ser tratado, aunque no existe un verdadero control de los resultados. Una forma de tratamiento, en los casos más leves, puede ser el enfriamiento o anestesia de la zona pélvica para así proporcionar una relajación del suelo pélvico. Otra opción puede ser el tratamiento psicológico, ya no solo para aprender a controlarlo, sino para saber cómo afrontar los problemas que conlleva esta enfermedad. Por último, y en los casos más graves, esto se debe tratar con una terapia conductista, acompañada de psicofármacos y de forma prolongada.

Con el paso de los años, se han creados muchos grupos de apoyo para poder hacer frente al Síndrome de Excitación Sexual Persistente. Estos grupos reúnen a mujeres con este problema, pero también a sus familiares, para que así todos se sientan más arropados y puedan enfrentar la enfermedad de una manera más asertiva.

Esperamos haberos amenizado el día y haceros descubrir algo más. Recordad que no es oro todo lo que reluce, por mucho que algunas nos pongamos celosas.

Sed malos.

2 comments:

  1. elhierbero5

    Reblogueó esto en dementelibre.

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  2. The Brooklyn Follies

    Mira, que interesante. Nunca habia escuchado nada al repecto. Gracias por la info!

    Responder

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