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La hipersexualidad no es lo mismos que la ninfomanía o la sitirasis

Ya sabéis que si de algo pecamos es de ser más marujas que “Radio Patio” de la antigua serie de Aquí No Hay Quien Viva. Sí, así es y así somos. El caso es que recientemente, nos encontramos frente a un problema -o más bien una curiosidad- que nos planteó una de nuestras queridas clientas: ¿Se puede ser adicto al sexo?

Cuando hablamos de adicción al sexo hablamos de una adicción comparable a la de un alcohólico o drogadicto, personas que tienen un trastorno obsesivo compulsivo con un elemento y que tan sólo su consumo les da placer y les sacia. Si nos basamos en esto… El sexo puede ser una adicción, ¿no? Bien. Ya nos hemos autocontestado. Vamos, que sí que se puede ser adicto al sexo. Pero aquí, cuando hablamos de adicción debemos hacer una gran diferencia entre dos términos que, aunque muy parecidos, son muy dispares: la hipersexualidad y la ninfomanía.

hipersexualidad

Diferencias entre hipersexualidad y ninfomanía

Para que entendáis un poco mejor lo que se considera adicción, hemos de hablaros de la respuesta P300, acuñada desde hace ya un tiempo. Esta respuesta se da en el cortex cerebral y se desencadena en 300 milisegundos, vamos, que va más rápido que la luz. En ella, cuando una persona sufre del P300, al ver una imagen o algo que le recuerde a su adicción desencadena una serie de funciones que obligan al cerebro a segregar la hormona que nos provoca ansiedad y deseo. De este modo, cuando a un drogadicto o alcohólico se les muestra una imagen de una cerveza o una jeringuilla, sufren de esta respuesta y va in crescendo. O al menos así lo afirma la UCLA, con su reciente investigación.

Este experimento de la UCLA, se realizó con adictos al alcohol y las drogas, así como con supuestos adictos al sexo, obviamente declarados patológicamente. En ellos encontrábamos un grupo de personas que sufrían hipersexualidad y ninfomanía –en el caso femenino- o satiriasis –en el caso masculino-. Al igual que en el caso de drogadictos y alcohólicos, las ninfómanas y los satiriasicos reaccionaros con el P300 y aumentando, en cambio los que sufrían hipersexualidad no mostraron una respuesta excesiva al estímulo. Entonces… ¿Cuándo nos podemos declarar adictos al sexo?


¿Qué es la hipersexualidad?

La hipersexualidad es una patología declarada, que se da tanto en hombres como en mujeres. Así se le llama al aumento repentino del apetito y deseo sexual. Vamos, que en pocas palabras la hipersexualidad es ir más salido que el pico de la encimera. A veces no se debe a nada, sino que llega de pronto y sin previo aviso, y otras, sin embargo, puede deberse al consumo de drogas, alcohol, a cierta medicación… vamos que no hay una razón obvia de por qué viene y mucho menos de por qué se va. Muchos médicos, en el  caso de no haber consumido ni drogas, ni alcohol, ni medicamentos, achacan esta patología al cambio de estación. En las épocas estivales –en primavera, la que la sangre altera, y en verano en el que el cuerpo chorrea- es más frecuente que muchas personas experimenten un aumento de la líbido hasta tal punto de sentirse excitados con una simple caricia. Esto se debe a que nuestro cuerpo segrega mucha más serotonina o testosterona que en las épocas de reposo. Sí, más o menos podríamos decir que tenemos una hibernación sexual.

¿Qué son la ninfomanía y la sitiriasis?

Estas patologías sí son problemáticas. Se diferencian de la hipersexualidad básicamente porque se hacen crónicas. Es decir, no van y vienen y el paciente que las sufres tiene problemas para integrarse en la sociedad. En muchos casos, este problema se achaca, según muchos psicólgos, a problemas de bipolaridad y de frustración personal. Este tipo de personas no es que sientan una adicción al sexo –ojo, que también- sino que buscan reconocimiento mucho más allá que la propia satisfacción sexual. Aunque el comportamiento es exactamente igual que el de la hipersexualidad –una líbido por las nubes, casi cogida de la mano de Dios- en estas patologías sí se produce el P300, es decir que sí que hay una ansiedad cuando se estimula la zona cerebral correcta a través de imágenes y pensamientos

¿Cuándo se da la adicción al sexo?

Dicho esto… Ahora queremos explicaros por qué se puede hablar de adicción sexual, no como la explicaría un verdadero médico ya que no es una adicción seria y que impida al sujeto hacer vida normal, pero sí que nos crea cierta adicción. El problema es la endorfina. Sí, sí. Como lo leéis. Cuando mantenemos relaciones sexuales, al principio y al final nuestro cuerpo segrega endorfinas y esta hormona es adictiva. ¿Cómo que adictiva? Pues muy sencillo: es una hormona que le proporciona placer al cuerpo y por lo tanto el cuerpo quiere más, y más, y más y más y más… y así hasta que se le ponga un límite. Aunque está claro que esto pasa más bien cuando somos teenagers, que es cuando nuestro cerebro está mucho más receptivo y moldeable. Cuando vamos madurando y subiendo la cifra de nuestro DNI, este efecto va disminuyendo, aunque eso no quita para que no nos encante la sensación y nuestro cuerpo nos pida más de lo mismo. ¡No os volváis locos pensando que sufrís de hipersexualidad solo porque os apetezca mucho! Simplemente es por las endorfinas… Y esto se incrementa mucho más cuando salimos de una temporada en la que hemos generado endorfinas en grandes cantidades y de repente no le damos nada al cuerpo. Vamos, que pasamos de follar como conejos a no hacerlo casi nada, sea por la razón que sea. 

Así que… Ya sabéis. A darle candela y placer al cuerpo para no acabar pensando cosas que no son. Y si no podéis darle candela al cuerpo… El ejercicio tiene el mismo efecto que el sexo.

Sed malos.

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