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El olor y erotismo

El olor y erotismo

¿El olor y el erotismo van ligados?

Es bastante habitual que, en la tienda tanto física como virtual, mucha gente nos pregunte acerca de uno de nuestros productos más conocidos: las feromonas. Muchas mujeres –y más hombre de lo que creéis- vienen deseosos por llevarse este producto, acerca del cual corren muchas “leyendas”. Sí, besatados: leyendas. El problema que hay acerca de muchos productos eróticos es que la gente –da igual su sexo- piensan que hacen lo inimaginable. Como por ejemplo las bolas chinas, de las cuales corre el mito de que vas a tener un orgasmo a cada paso si las llevas puestas. Lo mismo pasa con las feromonas.

olor y erotismo

¿Cómo actúan las feromonas con el olor y erotismo?

Antes que nada, deciros que las feromonas son una sustancia que libera nuestro cuerpo ya de por sí. Esto se debe a que al sudar –que no a chorro, obvio- empezamos a soltar nuestro propio olor corporal. Vamos, que cuando se abren nuestros poros no es solo para que nos salga un líquido desagradable y resbaladizo, sino que se encarga de que las feromonas que tenemos nosotros se liberen.

Desde siempre se ha creído –y dicho- que el gran responsable del deseo sexual es el olor. Nuestro propio olor corporal. De los 5 sentidos –o 6 para las mujeres- es el que más hace que nos sintamos atraídos por una persona u otra. Aunque como siempre, hay excepciones. Así como el hombre necesita mucho más un aliciente visual sino no hay olor que valga, la mujer sigue guiándose –instintivamente- por olfato. ¿Por qué? Pues porque, al contrario de lo que se nos ha hecho creer, el olor corporal es lo que finalmente nos va a hacer ver quién es el candidato perfecto para nosotros. Las feromonas sueltan nuestro olor, el cual es como nuestra carta de presentación y indica, al sexo opuesto, si se será un buen candidato o no.

Obviamente, el mismo olor no atraerá a las mismas personas. Quizás, el olor que a nosotros nos vuelve locos, a nuestro amigo le repugna. He ahí donde reside el equilibrio de la segmentación. Como ya hemos dicho, la mujer es mucho más sensible al olor, esto será determinante para potenciar o hacer desaparecer el apetito sexual hacia su amante. Y es que, aunque ahora nos parezca tremendo, Napoleón ya lo sabía y por eso – o al menos eso dice la leyenda- le escribió una carta a Josefina donde le pedía que no se duchase antes de su llegada. ¿Por qué? Pues porque, hablando mal y claro, el olor de su dama le ponía juguetón.

Helen Fisher, la investigadora sexual más relevante hasta la fecha, apostilla:

“Las mujeres perciben los olores mejor que los hombres. Son cien veces más sensibles al exaltolide, un compuesto muy parecido al almizcle sexual masculino (…)Durante la ovulación, las mujeres pueden reconocer el almizcle masculino con mayor nitidez aún”.

“Los sensores olfativos (…) están vinculados al sistema límbico, un grupo de estructuras primitivas emplazadas en el centro del cerebro que gobiernan el miedo, la cólera, el odio, el éxtasis, la lujuria. A causa de estas conexiones cerebrales, los olores tienen la posibilidad de generar intentos sentimientos eróticos. El olor de una mujer o un hombre pueden también despertar un sinfín de recuerdos. El sistema límbico es asiento del centro de la memoria a largo plazo”.

Vamos, traducimos por si no os ha quedado claro:

  • Para la mujer es determinante el olor corporal
  • El olor corporal es considerado como el almizcle, un olor que es muy fuerte y que no a todos les gusta.
  • El exaltoide es lo que acaba “atacando” a nuestros sentidos y haciéndonos sentir deseo o no.
  • El sistema límbico ligado al olfativo es el que más recuerdo a largo plazo tiene, pudiendo recordar viejos amantes tan solo con oler a alguien con un olor corporal parecido.

Ya veis que todo en esta vida cuenta, no solo lo visual. Eso sí, que el olor sea esencial a la hora de atraer no quiere decir que descuidéis vuestra higiene íntima. Por lo demás… Sólo nos queda deciros que…

Sed malos.

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