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El orgasmo masculino se consigue con el Punto P

Hoy venimos a hablaros del Punto P, o el “Punto G masculino”, como vosotros prefiráis llamarlo. El título lo dice todo, ¿no es cierto? ¿Cuántas de vosotras os habéis encontrado con un NO rotundo de vuestra pareja al proponérselo? ¿Cuántos de vosotros habéis dicho SÍ a probar esta nueva experiencia?

anal

Si bien es cierto que nos hemos liberado mucho sexualmente hablando y que presumimos de que ya no tenemos tabúes, que somos “súper liberales” y de que a todos nos gusta experimentar cosas nuevas… Con la estimulación del Punto P no se da el caso. Es raro que esto suceda en una sociedad liberal como en la que vivimos, pero si esto sucede es por una sencilla razón: ELLOS tienen miedo.

Los hombres sufren un rechazo total a esta práctica (en su gran mayoría) por culpa de las creencias y los tabúes sociales que siguen existiendo. Muchos de ellos piensan que al ser penetrados por el ano, van a sufrir un cambio radical en su forma de ser y que por ello caerán en la homosexualidad. FALSO. Como ya sabemos, la homosexualidad es, según la R.A.E, “la inclinación hacia la relación erótica con personas del mismo sexo”, la cual excluye totalmente esta creencia masculina. Muchos de ellos se escudan en el hecho de que el ano “es un orificio de salida, no de entrada”.  Nosotras, podríamos aceptar esto si no fuese porque ellos sufren una fijación enfermiza con hacernos disfrutar analmente. ¿Por qué para nosotras es diferente? Nunca encontraremos respuesta para ello.

Cómo superar la negatividad

Desde su fijación obsesiva al NO, debemos ser conscientes de que a todos nos cuesta romper con lo que creemos, con lo que consideramos cierto sí o sí. Por eso, la mejor forma de conseguir que tu chico ceda ante la petición de recibir estimulación anal es el diálogo. Suena a topicazo, lo sabemos, pero no hay mejor forma de hacer entrar a alguien en razón que con un razonamiento sólido.

Lo primero que debéis hacer es hacerle entender que experimentar con el Punto P no va a comprometer su sexualidad. Que por mucho que se deje penetrar “por detrás” no dejará de ser vuestro “príncipe de reluciente armadura”.

Tras esto, debéis explicarle que es algo que os apetece, que queréis probar nuevas sensaciones, nuevos juegos para romper la monotonía y que no sea siempre el típico “mete-saca”. Hacerle ver que es algo que le proponéis no por vosotras, sino por él. ¿Por qué? Pues porque al igual que nosotras, cuando a ellos se les estimula bien el Punto P tienen un orgasmo tremendo.

Si todo esto no funciona… Lo único que os queda es el “Si tú puedes, yo puedo”. Una práctica que como especialistas en sexo desaconsejamos, ya que no hay mayor mal que hacer las cosas a disgusto, pero que como mujeres os comentamos cómo última opción.

El Punto P y su estimulación

Una vez hayáis superado el bache de la negatividad de vuestra pareja, llega el momento de asumir y conocer lo que vamos a hacer.

En un primer momento, tenemos que saber que el Punto P recibe su nombre ya que este Punto de estimulación masculina se encuentra en una glándula prostática, glándula encargada de crear, mayormente, el esperma. Ésta glándula se encuentra (obviamente) en el ano, entre los 3 y 7 primeros centímetros rectales. ¡No os extrañéis! Al igual que nosotras, cada hombre es un mundo y tiene su Punto P en un sitio. Lo que no cambia es la forma del Punto P: tiene forma abultada, como el punto G, en forma de nuez, almendra o el fruto seco que vosotras prefiráis.

A la hora de estimular el Punto P debemos tener en cuenta que ellos no tienen la ventaja femenina, es decir, que ellos no lubrican por ningún lado, por lo que el recto en el sexo masculino es siempre más “seco” que el femenino, ya que nosotras siempre podemos usar nuestra lubricación vaginal para lubricarlo. Como en las mujeres, el hombre tiene que estar lo más excitado posible y, para empezar, deberemos relajar el esfínter con caricias, siendo sutiles, dulces… Sobre todo si es la primera vez. Tras esto, poco a poco, introduciremos el dedo, tan solo la punta, para ir dilatando la abertura. Si no ha dicho aún que no, deberemos lubricar la zona abundantemente y nuestro dedo también. Ahora ya estamos listas para penetrarlo totalmente. ¡Allá vamos!

Para una mejor estimulación, desde Besátame, os aconsejamos que pongáis en práctica esto mientras le practicáis sexo oral. ¿Por qué? Simplemente porque los hombres, cuando reciben estimulación oral, se bloquean y no piensan más. Es uno de los mayores placeres para ellos, siempre después de la estimulación del Punto P, claro. Para ello, estimula oralmente ése trocito de carne que hay entre los testículos y el ano, más comúnmente conocido como perineo. Con esto y mucha delicadeza, ya estamos listas para empezar. Introduce tu dedo poco a poco. Lo mejor es que pienses que eres tú, para así poder darle placer sin hacerle daño, haciéndolo como a ti te gustaría que te lo hiciese él. Con la yema de nuestro dedo hacia arriba, deberemos centrarnos en encontrar ése “bultito” que es el Punto P. Cuando lo tengas localizado solo tienes que masajearlo suavemente, como cuando te estimulas tú tu propio Punto G, suave al principio, SIEMPRE.

El punto p

Con el Punto P hay que tener en cuenta…

Una cosa muy importante que siempre tenemos que tener presente antes de mantener relaciones anales es la higiene, por razones obvias, claro. Así que antes de ello, o de cualquier relación sexual, es conveniente pegarse una duchita.

Para las que seáis más reticentes a eso de introducir el dedo en la cavidad rectal, os aconsejamos utilizar algún que otro juguete anal. Recordad que los juguetes anales tienen que tener un “tope” ya que el recto tiende a absorber. En caso de necesitar una “ayuda” os recomendamos Pjur AnalyseMe, en cualquiera de sus versiones. Lubricante con efecto relajante.

Dicho esto, lo único que os faltará será pedirle disculpas a vuestros vecinos de rellano por los gemidos de vuestra pareja, ya que este tipo de estimulación le producirá el placer más intenso que haya podido experimentar hasta el momento.

Sed malos.

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