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Sensualidad: Las 9 zonas más erógenas de nuestro cuerpo.

Sensualidad: Las 9 zonas más erógenas de nuestro cuerpo.

Hoy venimos dispuestos a levantaros el ánimo. Sí, los Lunes son el peor día de la semana, aún no se sabe por qué. El caso es que hoy venimos dispuestos a daros unas cuantas lecciones –como casi siempre- acerca del erotismo y la sensualidad.

Para los que aún no lo sepan, existe todo un modo de zonas erógenas más allá de las que se encuentran en nuestras zonas íntimas. Vamos, que sí hay vida más allá del pene, la vagina y el clítoris. El problema es que mucha gente aún no lo sabe, o si lo sabe pasa completamente del tema. Y esto, además de cabrearnos, nos hace plantearnos las cosas.

Muchas veces vamos a todo trapo para poder acabar con lo de siempre<. La penetración. Nos caeremos de culo por decíroslo tanto, sí, pero nos da igual. Más allá de la penetración hay todo un mundo de zonas que se pueden estimular y que, en muchas ocasiones, son mucho más placenteras que la propia penetración.

Estas zonas se las denomina “erógenas” ya que en ellas confluyen un porrón de terminaciones nerviosas y según la estimulación que les demos nuestro cerebro hará que reaccionemos de una forma o de otra. Exacto, si se acarician el cerebro reaccionará positivamente y por lo tanto empezará a segregar oxitocina o testosterona que es lo que nos hará ponernos cachondos. A algunos como monos y a otros simplemente cachondos. Para esto, solo nos hace falta un poquito de imaginación, ganas e intención, ya que cualquier zona puede convertirse en erógena si le damos el “trato que se merece”.

Para ayudaros un poco más en todo esto, hemos decidido dejaros las zonas más erógenas de nuestro cuerpo. Por las que más terminaciones nerviosas pasan, vaya.

zonas erogenas

Cuello: La delicada sensibilidad de la zona del cuello, nuca y hombros hace que los estímulos más suaves (incluso un soplido) puedan provocar escalofríos placenteros, llegando a erizarse la piel. Sí, como lo leéis. No hace falta más que un ligero beso o un simple soplidito juguetón para llamar la atención de nuestra pareja.

Cuero cabelludo: Los masajes en esta zona son sumamente relajantes y estimulantes, y por ello son recomendables para preparar y culminar el acto sexual. ¿Nunca os han pasado el masajeador de cabeza este que parece una araña? ¿Sí? Y, ¿qué tal? Seguro que os ha faltado poco para soltar un orgasmito de gusto. Pues imaginad si empezamos a tocarle la cabeza a nuestra pareja y jugueteamos al mismo tiempo con el cuello. ¡Lo más! Además, los masajes circulares en la frente y las sienes son ideales para aliviar tensiones, por lo que, si vuestra pareja está estresada, es la mejor forma de guiarla hasta el fin que vosotros queréis.

Labios: La boca es uno de los primeros órganos para iniciar los juegos sexuales más excitantes. Con los labios y lengua no sólo pueden alcanzarse sensaciones placenteras, sino también brindar estímulo a otras zonas de la pareja. Ya os hablábamos de ello en uno de nuestros posts. Los labios están llenos de erotismo, no sólo por lo que representan, sino porque tienen muchas terminaciones nerviosas.

Ojos: En los párpados confluye gran cantidad de nervios, lo que los convierte en una privilegiada zona de estimulación. Besar los párpados de tu pareja, además, es una muestra de afecto y confianza. No hablamos del “oculolinctus”, aquella moda que surgió en Japón de chuparse los glóbulos oculares, sólo os comentamos que besar los párpados es una forma de demostrar cariño y de excitar.

Oídos: Los susurros, lamidas, mordidas o caricias en todas las partes de la oreja pueden ser una fuente inagotable de excitación. Deben tratarse suavemente dada su enorme delicadeza.

Pecho:  Tanto en mujeres como hombres, el área pectoral presenta una sensibilidad particular. En el pezón y la areola se concentra un gran cúmulo de terminaciones nerviosas, que pueden excitarse fácilmente con apenas y soplido o roce.

Ano: Además de la gran erogeneidad de las nalgas, la zona comprendida entre los genitales y el ano es una ilimitada –y muchas veces inexplorada- zona de placer, sobre todo para el hombre, dadas la terminales nerviosas que allí se concentran. Lo mismo ocurre en el ano, de intensa sensibilidad en hombres y mujeres. Poco nos queda por añadir aquí, ¿no? Creo que tanto vosotros como vosotras sabéis perfectamente la erogeneidad del ano, aunque muchos se nieguen a experimentarla.

Ingle: Su proximidad a los órganos genitales hace que la piel del interior de los muslos responda activamente ante el más ligero contacto, sobre todo en instancias ya avanzadas de excitación, a causa del fluir de la sangre acumulada.

Pies: La extrema sensibilidad de esta parte del cuerpo la convierte en un foco excepcional para caricias y masajes estimulantes, sobre todo si se realizan en la planta de los pies. Los japoneses, muy listos cuando quieren, ya lo saben, de ahí a que la gran parte de la acupuntura se realice en esta zona y que, además, los masajes en los pies sean los que más relajados nos dejan.

De todas formas, recordad que cada persona es un mundo y lo que a uno le encanta a otro le puede resultar muy desagradable. Por eso, es importante ir probando cosas y ver las emociones que experimenta nuestra pareja. Por lo demás, sólo diremos…

Sed malos.

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