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Sexualidad: El cerebro, el motor del sexo.

Sexualidad: El cerebro, el motor del sexo.

Ya sabéis que nosotros, todo lo que os contamos es por una razón. Mayormente, nuestros posts van en relación con todo lo que nos consultáis tanto en tienda como a través de nuestras redes socialesFacebook, Twitter, Google+ o  mail-. Y, en la medida que podemos, os vamos contestando a esas personas anónimas que nos preguntan y quieren siempre saber más.

No hace mucho, una de las #chicasbesatame estuvo hablando con una clienta que decía que, aunque su libido seguía al mismo nivel, ella no llegaba al orgasmo casi nunca. Era raro porque ella siempre llegaba pero que no entendía cómo podía haber llegado a ése punto. La verdad es que no será ni la primera ni la última mujer que dirá esto –entre amigas, a ella misma frente al espejo o a nosotros-.

Libido y orgasmos, siempre dependiendo del cerebro.

Libido y orgasmos, siempre dependiendo del cerebro.

La mujer –no al contrario que el hombre, pero sí en mayor cantidad- es más susceptible a las preocupaciones, a las obligaciones, al estrés. Todo esto afecta ya no sólo a nivel físico, sino a nivel emocional. Debemos tener en cuenta que cuanto menos relajados estemos, menos vamos a disfrutar, no del sexo, sino de la vida en general.

El caso es que, debemos tener en cuenta –tanto hombres como mujeres- que estar a pleno rendimiento y centrado en tan solo una cosa es esencial si queremos disfrutar del sexo. No sirve de nada excitarse si luego os vais a poner a repasar mentalmente la lista de la compra. Sed serios. Para ello, tenéis que tener en cuenta dos cosas esenciales.

El cerebro es el motor del sexo.

Como ya hemos dicho, si no estamos centrados en el tema está clarísimo que no vamos a conseguir nada. Todo esto tiene una explicación bien sencilla: el cerebro es el encargado de segregar las hormonas que a nosotros nos excitan. El hecho de que el hombre esté siempre “caliente” es porque su cuerpo siempre tiene una segregación constante de testosterona, al contrario que el cerebro femenino, que sólo segrega oxitocina en los momentos clave –vamos, cuando están en una situación que las excita-.

Gracias al cerebro, cualquier punto puede convertirse en “G”. Sí, sí. Tal como os lo decimos es. El cerebro es el que controla nuestro organismo, nuestra energía y, por supuesto, la segregación de todas estas hormonas. En el caso de la mujer, es mucho más importante tener una “inteligencia sexual” esto quiere decir que debe estar mucho más centrado en el tema –o descentrada en todos los demás temas-. Cuando esto sucede, el cerebro se relaja y empieza a segregar feniletalamina, compuesto de la oxitocina que desata la pasión que llevan dentro. Esto hace que un torrente de dopamina empiece a recorrer nuestro cuerpo, llevando a la “erección” femenina, que es el momento en el que el clítoris está mucho más sensible.

Siempre van cogidos de la mano.

Siempre van cogidos de la mano.

La rutina.

No es la primera ni la última vez que os diremos que es muy importante –para cualquier persona- no caer en la rutina. Cuando nos acostumbramos a algo, esto deja de parecernos llamativo. Lo mismo pasa con nuestros encuentros sexuales. Obviamente, si nos pasamos años haciendo lo mismo para mantener relaciones, llegará un punto que eso ya no nos excite. Así que, releed nuestras entradas sobre la rutina y rompedla. Desconectad y encontraros a vosotros mismos. Sabemos que puede sonar a consejo típico, pero es la verdad –aunque os duela leerla-.

 

Ya sabéis que es esencial que nos tomemos el sexo no como una obligación, sino como algo que realmente os apetece. Es cuestión de puntos de vista. Si conseguís ver vuestros encuentros sexuales como algo divertido y que realmente os proporcionará placer, eso es lo que obtendréis. Sin embargo, si lo único que pensáis es que es una “coñazo” porque no vais a conseguir nada… así será. Lo positivo atrae a lo positivo, lo negativo a lo negativo. Ya sabéis lo que hacer…

Sed malos.

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