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Las zonas erógenas masculinas que debes conocer ya mismo

Sí, las cosas han cambiado, evolucionado y mejorado. Se han descubierto nuevos medicamentos además de la penicilina y, ¡¡oh sorpresa!! También sabemos que los hombres tienen zonas erógenas. Sí, señoritas sí. Los hombres tienen sus puntos de placer al igual que vosotras. Aún no entendemos por qué, pero muchas mujeres se creen que tocándole el pena a un hombre van a conseguir que tenga un orgasmo. Os recordamos que, incluso en ellos, eyacular NO implica necesariamente tener un orgasmo. Que le hagas una felación o una mamada asegura gustito y placer, ¡claro que sí! Pero nena, no puedes bajarte al pilón así como así.

Como muy bien anuncia Sean Jameson, de Your Tango, “Muchas mujeres caen en la trampa de pensar que todo lo que tienen que hacer para complacer a su pareja es centrarse en su pene y sus testículos, y quizá lo hacen demasiado”. Al igual que les hemos dicho un millar de veces a ellos que, vosotras, no os encendéis con que simplemente se ponga a haceros un cunnilingus, ellos tampoco se encienden solo bajando al pilón o tocándosela. ¡¡SORPRESA!! Ellos también necesitan un poco de estimulación, eso que se conoce como lo preliminares. A vosotras os gusta que jueguen con vosotras, ¿no? Pues a ellos también les gusta.

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En la variación está la clave del éxito y ese éxito, pasa por conocer primero sus zonas erógenas para darles el mayor placer posible y que no solo eyaculen, ¡si no que tengan el mejor orgasmo de su vida!

Las cinco zonas erógenas masculinas que tienes que estimular siempre

El cerebro

Ajá. Ahí está. El primer y más importante punto que tenéis que conocer. Como en las zonas erógenas femeninas, una de las más importantes en los hombres es el cerebro. El cerebro es el encargado de segregar la testosterona y, como sabéis, cuanta más testosterona, más placer. Jugar con sus emociones diciéndole cosas excitantes y sucias, el sexting, las caricias y los movimientos contra su cuerpo serán vuestros mejores aliados para estimular una de las zonas erógenas masculinas más importantes. Recuerda que todo esto le hará imaginar que te está follando, por lo que sus ganas aumentarán y estará mucho más cachondo y predispuesto al orgasmo que si solo le dedicas minutos al calentamiento.

Los lóbulos de las orejas

Sí, los lóbulos son una de las zonas erógenas masculinas por excelencia. Parece algo absurdo que una zona tan pequeña y tan concreta tenga tantas terminaciones nerviosas, pero sí. Bueno, en sí mismas, las orejas son un punto de placer. Sino, solo tenéis que ver la película de Intocable y lo entenderéis. Además de jugar con sus orejas con la boca –porque acabarán completamente babeadas- puedes acariciarlas, masajearlas y morderlas suavemente. Además, si hay algo divertido es susurrarles al oído. Ellos se vuelven locos ya que los soplidos les estimulan y seguramente lo que le digas también, a no ser que te pongas a recitar la lista de la compra, claro.

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El cuello

Seguramente, muchas hayáis pensado “Coño, ¡¡y a mi!!”. Pues bien, ellos lo piensan la gran mayoría del tiempo. Sí, señoras. Su cuello es tan sensible como el nuestro. Al pasar la gran mayoría de las venas y arterias por él, es una se las zonas erógenas masculinas que tendrás que tocar si de verdad quieres encenderlo. Lo creas o no, los chupetones son muy eróticos –sin pasarse, claro-. Besar, lamer, soplar, chupar y mordisquear son cosas que “muchos hombres encuentran increíbles”, según Jameson. Recordad que los hombres son sencillos pero que, como todos, tienen también sus cosas.

Los pezones

¡¡OJO!! Avisamos de antemano: hay muchos hombres que tienen cosquillas aquí. Sí, cosquillas. Los pezones, al igual que para la mujer, tienen muchas terminaciones nerviosas, b. El problema es que muy pocos lo saben, por lo que cuando les chupan o muerden los pezones lo confunden, algunas veces con cosquillas. Los pezones –el pecho en general- puede suponer una zona muy interesante para estimular. No tienes por qué centrarte solo en los pezones, puedes ir viendo a ver qué le pasa cuando le mordisqueas la areola o alguna zona concreta del pecho. Jugar por ahí puede beneficiaros mucho a los dos. ¿Por qué? Pues porque así le darás placer y, además, él aprenderá –o al menos podrá aprender- a comerte bien las tetas.

Los dedos de la mano

Ahora mismo nos podemos hasta imaginar vuestras caras, sí. Como bien dice Jameson, “un dedo es esencialmente una efigie de nuestro pene”. He ahí el quid de la cuestión. TODO lo que le hagas en un dedo, instantáneamente será traducido a lo que le vas a hacer en el pene. Los dedos, ojo, también vienen muy bien para seguir estimulando las zonas erógenas masculinas durante el sexo. ¿Cómo? Chúpale el dedo de una mano como si le estuvieses haciendo una felación y verás qué rápido le sube la bilirrubina. Básicamente funciona como cualquier otra forma. Lamer, chupar, masajear, pasearlos por tu cuerpo… todo vale para que él solito haga el símil. Y que luego tenga un buen orgasmo, claro.

Ya sabéis que si queréis estimular a un hombre hasta que pueda llegar a tener un orgasmo, lo tenéis más fácil de lo que creéis. Sí, porque nosotros os hemos contado cuáles son las cinco zonas erógenas masculinas más importantes. Ponerlas cachondas es cosa vuestra.

Sed malos.

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