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La buena comunicación es sinónimo de buen sexo

La buena comunicación es sinónimo de buen sexo

La buena comunicación y el buen sexo van ligados

Muchos de los problemas de relación (de pareja, amistad, laborales, etc.) tienen origen en la falta de comunicación. ¿Nunca os habéis alejado de una amiga porque ha surgido algo entre vosotras que os ha ido distanciando, porque cada una reprochaba a la otra un comportamiento inadecuado y al final ha resultado que todo tenía su origen en una tontería, en un malentendido que se hubiera resuelto hablando? ¿No os habéis mosqueado con un compañero de trabajo por algo que, al final, era una simple confusión? Pues esto, que es válido para la vida en general, es especialmente aplicable cuando nos metemos en la cama -sin intención de dormir, claro-.

comunicacion

Por eso, en general, el primer polvo resulta tantas veces frustrante. Se depositan en él muchas expectativas pero, en realidad, es un revolcón entre extraños, sexualmente hablando. Y sin conocimiento del otro no puede haber buen sexo.

Una relación sexual satisfactoria exige comunicación entre los amantes, ya sean pasajeros o no. Es imposible conocer los gustos o fobias del otro si no nos lo cuenta y mucho menos si no nos conocemos. Hombres y mujeres somos distintos, nuestros cuerpos son diferentes y responden de diferente manera a los estímulos. Los hombres pueden creer que a las mujeres les excitan las mismas cosas que a ellos y viceversa. ¡Pero no es así! Ya os hemos dicho en varias ocasiones que los gustos de ambos sexo son completamente diferentes, en muchos casos casi opuestos. ¡Chicos, no vais a conseguir poner a una chica bajando directamente al pilón! Y, chicas, no vais a poner cachondos a los chicos con caricias… bueno, si son en la zona pélvica seguro que sí

Tampoco es mucho mejor la situación cuando se trata de parejas del mismo sexo. Es verdad que ahí hay un camino avanzado, la diversidad entre los partenaires es menor, una mujer debe conocer la reacción del cuerpo de otra mujer. Pero, de todas formas, cada cual es hijo de su padre y de su madre y tiene sus peculiares gustos y sensibilidades. Sigue siendo preciso hablar.

¿Verdad que todo esto es muy obvio y elemental, queridos y queridas Watson? ¿Entonces por qué es necesario escribir un post sobre ello? Pues porque no se habla. ¡Tan sencillo como eso! El silencio en nuestras camas es, aveces, más inmenso que el que reina en el oceano. Y nosotros, estamos completamente convencidos a que esto se debe al tabú que ronda con este  temita

Algunos consejos para tener una buena comunicación

a)    No es lo ideal, pero si te da corte decirle a tu pareja qué te gusta y qué no, por lo menos gime. Sí, haz ruiditos, grititos, gemidos, lo que quieras, pero dale a entender cuándo va por el buen camino y cuando no. Si tiene un poco de sensibilidad lo captará.

b)   Si sigues sin atreverte a decirle “no me aprietes tanto el clítoris”, “me gusta que cambies el movimiento cuando me masturbas” o “preferiría probar esta postura…”, podéis hacerlo con el juego “deja que te enseñe” del que tratamos en otro post. Una forma estupenda de disfrutar y dejarle claro a tu pareja sexual tus gustos. ¡Guíalo! Nadie nace con una guía bajo el brazo.

c)    Pero, desde luego, lo mejor es hablar y hacerlo claro. Como sostiene Fernando Pena, nada de utilizar símiles, perífrasis o elipsis. Al pene llamadle pene, polla, verga, pilila o como prefiráis, pero nombradlo. Se merece un nombre y no un pronombre -“te lo cojo”-. Otra idea puede ser que le busquéis un nombre propio. ¡pero ojo! Nunca en diminutivo o le dañaréis su superego al hacerlo.

d)   Hablar es hablar, no insinuar, mirar, o dar a entender. Sin dejar a la altura del betún el lenguaje no verbal, lo cierto es que como de verdad quedan claras las cosas es hablando. No vale lo de que “nos entendemos solo mirándonos”. Eso puede ser una terrible fuente de errores. ¡Aunque ya os hemos dicho que esto es perfecto si lo que queremos es jugar un poco!

e)    ¿Tienes miedo de herir su ego si le dices que algo que te hace no te gusta? Sacúdete ese miedo. Salvo que el otro sea un mar de inseguridades o tenga una vanidad desmedida -y en ambos casos debería hacérselo mirar-, está claro que cuando le transmites tus gustos no le estás haciendo ningún reproche ni cuestionando sus artes amatorias. Sólo le dices lo que a ti te gusta, algo que él o ella no puede adivinar si no se lo cuentas, porque cada ser humano es único e irrepetible. Así de simple. Y seguro que tú lo sabes decir con el tacto suficiente como para que no se pueda entender como un reproche, ¿verdad? Y si luego le dices “así sí, cariño, mucho mejor”, todo arreglado.

Tenedlo claro: hablar siempre enriquecerá vuestra sexualidad y disfrutaréis más de ella. ¿Os parece suficiente argumento

Sed malos.

 

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