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La comunicación y el sexo

La comunicación y el sexo

No hay que ser un lince tampoco como para saber que, en la sociedad actual, lo más importante es la comunicación. Pero no en el sentido del diálogo –que eso parece que se nos da bastante mal-, sino a la comunicación en todas sus formas. Así que, si es tan buen para la sociedad, ¿cómo no vamos a concebir la comunicación y el sexo en el mismo lugar? Y sí, ese mismo lugar es la cama. O el sofá, el pasillo, la mesa del salón, la cocina o encima de la lavadora, sea donde sea, el sexo NE CE SI TA comunicación y esto es así.

Sin embargo, nosotros nos enfrentamos a diario a parejas que vienen, clientes o clientas, que nos dicen o bien que ellos no son mucho de hablar en la cama o que su pareja hace menos ruido que un muerto. Y nosotros, ante esto, nos preguntamos: ¿entonces cómo van a saber qué es lo que les gusta al uno y al otro? Y es que pensar en que la comunicación y el sexo tienen que ir ligados, es como pensarlo en referencia a un bebé que llora porque tiene hambre. Que ya lo dice el dicho: “Quien no llora, no mama”. Y, en la cama, más de lo mismo: si no te expresas, no disfrutas.

Esto pasa mucho con los hombre ya que, por desgracia, son los que menos se comunican en sus relaciones sexuales, aunque ellas tampoco se quedan atrás. Ellas apenas se conocen y no comunican lo que quieren –no todas, claro- por miedo o porque, sencillamente, eso es lo que se nos enseña desde pequeñas porque el hombre sabe más de sexo y la masturbación femenina es mala. Y ellos se comunican poco porque claro, lo saben todo y no hace falta demostrarle a su pareja lo que les causa placer o no porque son ellos los que tienen las riendas de la relación. ¡¡¡ERROR!!!

Problemas en la comunicación y el sexo

Quizás es porque tenemos una mente un poco retorcida y que le buscamos los tres pies al gato, pero si hay algo que ha provocado que el tema de hablar mientras se practica el sexo, ha sido el porno. Sí, amigos, el porno. Con todas sus letras. Ya os hemos dicho que ver porno en pareja es una idea estupenda si queremos innovar y vivir nuevas sensaciones en la cama con nuestra pareja, pero una cosa es inspirarse y otra imitar.

¿Cuántas de las mujeres aquí presentes se han dado cuenta de que a los hombres, eso de expresarse en la cama, como que no les va? Pues bien, esto, según varios expertos y sexólogos, se debe, en gran parte, a la cultura del sexo y, por supuesto a la puesta en escena de las relaciones sexuales en las películas de Hollywood.

El porno es el que, a final de cuentas, educa en materia sexual a miles de chicos cada año y, poco a poco, a más chicas. Sin embargo, teniendo en cuenta que es una de las industrias más machistas y misóginas de la historia, no es de extrañar que no haya cambiado ni un solo rol y/o papel en todos sus años de historia. ¿Para qué demostrar que el hombre disfruta si él es el macho alfa y lo tiene bajo control todo? ¡Claro que disfruta! Y además, es que no le hace falta ni decírselo a su pareja, porque ella ya sabe lo que tiene que hacerle si quiere follar. Retrógrado y absurdo, lo sabemos, pero a fin de cuentas, esto es lo que pasa en la mayoría de vídeos porno. Y no, no hablamos de los nuevos Filmes –que son cada vez más dirigidos a la mujer, con menos estereotipos, menos atrezzo y menos superficialidad– o a los vídeos amateurs donde se ve –depende de en cuáles- que ambos integrantes de la pareja disfrutan, sino que hablamos de los vídeos porno de “tota la vida”. En estos vídeos, además de vérsele la cara de placer y cada milímetro de piel a la mujer, SOLO se la oye a ella gemir y hablar durante la relación sexual. Por supuesto, habla para pedir más, más duro o algo similar –cosa que está bien- pero nunca habla para decir lo que a ELLA le gusta, cosa que sí que nos parece ya grave e indignante. Porque, sin querer, estamos reproduciendo los roles de toda la vida en la cama: él lo sabe todo sobre sexo, ella no tiene ni idea de lo que quiere o lo que le gusta, pero claramente su macho se lo da.

En cuanto al sexo en las películas, es un poco más de lo mismo. Las caras de placer son más las de ellas, los gemidos y las palabras pre, durante –si es que hay imágenes del durante- y el post son principalmente las de ella. Por lo que, igual que en el porno, la industria cinematográfica sigue reproduciendo el mismo patrón: ella sumisa, él dominante. Si os dais cuenta… ¿quién empieza siempre arriba? Él, porque es el que lo tiene más claro ya que el sexo es cosa de hombres.

Y así, queridos, es como se crea un mito, un bulo y una serie de tabúes que hacen que los hombres sean cada vez menos comunicativos en la cama y ellas –por desgracia- siguen siendo igual de sumisas que toda la vida. Y así es como la comunicación y el sexo se separan y empiezan a haber menos relaciones sexuales placenteras que las que sí lo son. Porque no comunicarte lo que hace es que tus relaciones sexuales no sean tan placenteras como deberían porque, al fin y al cabo, la comunicación es la base de cualquier relación y deberías poder sentirte libre de decirle a tu pareja lo que quieres, cómo lo quieres y cuánto lo quieres. Por supuesto, comunicarse en la cama es básico si, además, queremos que nuestra pareja también se sienta cómo porque, sinceramente, ¿a quién le gusta un polvo silencioso en el que solo se escucha el rechinar de la cama?

 

Las tres cosas que no pueden faltar en la cama

Comunicación no verbal

Ya os hemos comentado en más de una ocasión que la comunicación no verbal es la clave del deseo. Bueno, quizás no tanto pero sí que tiene mucho que ver, obvio. Una de las formas en las que nos comunicamos –siempre, no solo dentro de la cama- es a través de la comunicación no verbal. Esto implica que, además de poder expresarnos con palabras, nuestro cuerpo también es capaz de decir mucho. Esto es como cuando una persona dice que no está enfadada pero siempre trae el ceño fruncido. Hay que ser conscientes de que, cuando nos movemos, también nos comunicamos. Por eso, tampoco hace falta que le estés diciendo a tu pareja lo que quieres, muchas veces basta con tocarle, moverlo o, simplemente apretarle. No hablamos de ser violentos, claro, pero por ejemplo, el simple hecho de arquear la espalda cuando algo te provoca placer, es una forma de comunícate con tu pareja, de hacerlo de forma no verbal. Así que aprovecha esos estímulos, espasmos o demás de tu cuerpo y comunícate porque, de verdad, que esta forma de comunicación y el sexo y el placer se entienden muy bien.

Los gemidos

Estamos acostumbrados a que sea la mujer principalmente la que tenga que gemir y la que tenga que hacer ruidos casi de forma constante, es lo que venimos comentando a lo largo de este artículo, pero lo cierto es que hay mucho más que eso. Los gemidos claro que son una forma de comunicación y hay que aprovecharlos en el sexo, pero además de que tienen que salir de los dos, ¡es imprescindible que sean reales! La comunicación y el sexo están unidos y pensados para que realmente disfrutes, no para que finjas. Fingir no te va a llevar a tener más placer, sino que te hará tener malos recuerdos del sexo, haciendo que acabes por no comunicarte con ninguna de tus parejas y, sobre todo, a no disfrutar del sexo de verdad.

HABLA

Hablar es la clave de la comunicación y el sexo. Si de verdad queremos tener una relación sexual sana, lo mejor es que nos comuniquemos con nuestra pareja, que seamos sinceros y que establezcamos nuestras propias líneas rojas. Esto hará que tus relaciones no solo sean más placenteras, sino que te ayudará a poder estar tranquila y segura, sabiendo que en cada relación sexual, habrá respeto y, por supuesto, compromiso de darle placer al otro sin que uno de los dos tenga que someterse a la voluntad del otro. ¡OJO! Que no estamos hablando de que haya que decir siempre no y no atreverse a disfrutar, sino que hay que tener unas bases y unos conocimientos sobre lo que nos gusta y lo que no para poder transmitir lo que toleramos y lo que no en la cama.

Recuerda que tu pareja –sea esporádica o no- debe tenerte en cuenta siempre pero para ello tienes que saber que la comunicación y el sexo deben ir unidas y que, por supuesto, una no puede vivir sin la otra porque eso te llevará a no disfrutar.

 

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