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Cosas que tienes que dejar de hacer en la cama YA

Cosas que tienes que dejar de hacer en la cama YA

Bien, si hay algo que nos hemos dado cuenta en todos estos años trabajando con el sexo, las relaciones de pareja y, por supuesto, las confidencias, es que hay muchas cosas que se hacen en la cama de forma generalizada pero que tienes que dejar de hacer. Sí, tienes. Porque todos hemos pasado por ahí, por algún momento de los que te vamos a contar ahora y dirás “Bueno es que, claro… Lo hice por mi pareja”.

Y ahí está el problema. Vemos el sexo –muchas veces- como algo obligatorio y no como lo que es de verdad.

Para muchas personas, el sexo, tiene varios significados que NADA tienen que ver con el real: recompensa, castigo y/u obligación. Sin embargo, el sexo no es otra cosa más que la mezcla entre pasión, placer, respeto y amor –tanto de que damos como del que NOS damos-. Por eso, aún a día de hoy nos sorprende saber que, tanto hombres como mujeres, se siguen sintiendo presionados por el tema del sexo y de las connotaciones sociales que tiene este mismo. Por supuesto, hablamos de problemas de eyaculación, problemas de compenetración, problema de tabúes, etc. que parece que, aunque no te lo quieras creer, se nos han pegado como una garrapata a la yugular de un perro.

dejar de hacer en la cama

Por eso, es imprescindible que, además de cambiar la mentalidad en lo referente a los juguetes sexuales, lo hagamos en referencia al sexo porque, aunque nos hayan hecho creer en muchas ocasiones que es algo negativo, es muy positivo para nuestra salud en muchos aspectos. Por supuesto, para ello, necesitamos romper algunos tabúes y cosas que hacemos, casi de forma habitual, en la cama solo por miedo a lo que pueda pensar nuestra pareja.

Las cuatro cosas que tienes que dejar de hacer en la cama

Decir que no te gusta algo sin probarlo

Esto es algo que vemos mucho cuando las parejas vienen a nuestra tienda a vernos y a conocer nuestros productos. Por supuesto, hay como un paso previo que es –un poco- avergonzarse por lo que hacen en una juguetería erótica y evitar cualquier contacto visual con nuestras chicas Besátame. Algo que, para nosotros, resulta bastante incómodo pues, uno de nuestros principales objetivoses ayudar y asesorar en todo lo relacionado con las relaciones sexuales. Partiendo de esa premisa, en la que parece que las parejas –o al menos uno de sus integrantes- siente vergüenza por estar ahí, llega el “¡Uy! Yo eso no”.

Bien. Entendemos que, aunque no se quiera, sigue existiendo como un miedo terrible a experimentar con el sexo, aunque la monotonía ya se haya apoderado de nuestra relación en alguna que otra ocasión. Pero, tal y como te decía tu madre, “No puedes decir que no te gusta si no lo has probado”. Está claro que hay cosas que puede que nos llamen más o menos la atención pero de ahí a que nos gusten o no, siempre hay un paso. por eso, siempre os animamos a experimentar y a disfrutar del sexo de forma diferente y variada, incluyendo juguetes sexuales que puedan hacer de vuestra vida una experiencia. Por supuesto, no hablamos de hacer las cosas por obligación, sino más bien por curiosidad y querer saber hacer y conocer las cosas de forma diferente. Por ejemplo, introducir un vibrador es algo que a muchos –tanto hombres como mujeres- les asusta porque creen que va a limitar el juego entre la pareja ya que la mujer va a disfrutar más del vibrador que de su pareja. Por eso existe un rechazo directo pero, ¡nada más lejos de la realidad! Un vibrador puede usarse para MUCHAS cosas más allá que darle placer a la mujer. También es un juguete que se puede usar en los testículos, en la base del pene, en los pezones, etc… Solo hay que alejarse de los prejuicios y usar la imaginación.

No dejarte llevar por lo que crees que pensará tu pareja de ti

Lo que no puedes hacer es cohibirte. Pero con nada en esta vida. Ser tú, implica ser tú SIEMPRE, incluso en la cama. Y da igual lo que piensen de ti porque, al final, si no disfrutas de la vida –o del sexo en este caso-, ¿qué más da lo que piensen de ti si vas a ser un amargado? Pues pasa exactamente lo mismo con el sexo. La idea, es disfrutarlo, sin tener que tener miedo por lo que puedan pensar de nosotros o por lo que queremos hacer pero no nos atrevemos más por miedo que por otra cosa.

Si hay algo que tienes que dejar de hacer en la cama, es eso: agobiarte por lo que crees que pueden pensar de ti. Porque ahí reside el problema y es que creemos más que sabemos a ciencia cierta. Y los “¿Y si…?” son los que más nos limitan, por miedo o por vergüenza.

Por eso, de verdad, que es muy importante que aprendas a fluir en la cama , sin importar si te juzgan o no porque uno no se puede arrepentir de las cosas que hizo y le hicieron feliz. Así que deja de preocuparte por lo que piensan los demás –o al menos hazlo menos de lo que lo haces ahora-, siente más, vive más y, por supuesto, disfruta más porque al fin y al cabo quien no experimenta eres tú, quien no vive eres tú y quien no disfruta eres tú.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que a tu pareja, no hay cosa que le guste más –o al menos debería- que verte disfrutar. El sexo es una cosa de dos y si tú no haces cosas, haces que la relación también se limite mucho. Ser sincero/a con tu pareja es lo que te hará sentirte más libre de lo que crees y te hará disfrutar realmente, no solo del sexo, sino de tu pareja y de la complicidad que hay en ella.

Fingir orgasmos

Muchas veces creemos que una de nuestras obligaciones en la cama es hacerle creer a nuestra pareja que realmente estamos disfrutando aunque no lo hacemos. Y sí, lo creáis o no, le pasa a hombres y mujeres porque tanto ellos como ellas, en muchas ocasiones, se fuerzan para mantener relaciones sexuales. Por supuesto, a la hora de tener orgasmos, ambos pueden fingirlo perfectamente ya que –como hemos dicho miles de veces- eyacular no significa precisamente tener un orgasmo ni haber disfrutado realmente del sexo. Es cierto que hay muchos hombres que no son capaces de controlar sus eyaculaciones, pero muchos otros sí pueden hacerlo. A partir de esta pequeña explicación, es necesario comprender que FINGIR –ya sean las ganas de mantener relaciones o los orgasmos- no es bueno ni para vosotros ni para vuestra pareja ya que es una forma de mentir y, por supuesto, de que vosotros mismos os frustréis.

Sí, lo creas o no, engañar a tu pareja puede hacer que las cosas tampoco te acaben gustando a ti porque, fingir un orgasmo o las ganas de mantener relaciones sexuales, hace que tú, inconscientemente guardes un mal recuerdo de tus momentos en la cama, por lo que es esencial que dejes de hacerlo cuanto antes. Por supuesto, esta frustración viene dada porque, con el tiempo, este tipo de cosas, se asumen y se interiorizan, haciéndonos creer que, realmente, no somos importantes para nuestra pareja. Por eso, es esencial dejar de fingir aunque sea porque nos “sabe mal” por la otra persona. Realmente, mintiéndole no le estamos haciendo ningún favor a nuestra pareja porque él no va a saber la insatisfacción con la que nos vamos a quedar y, esto, hará que el día de mañana no comprenda lo que nos sucede.

Cuando no tengamos ganas de mantener relaciones sexuales, lo mejor es decirlo para que esto no suscite rencillas futuras. Por supuesto, si no llegamos a tener un orgasmo o a disfrutar en la cama, lo mejor es hablarlo con nuestra pareja porque pueden influir varias cosas en esto y ser simplemente un caso aislado, o ser algo reiterativo, por lo que es esencial hablarlo y compartirlo. Por supuesto, el sexo va más allá de la penetración por lo que, por mucho que tu pareja sí haya podido llegar al orgasmo, hay muchas más opciones para poder hacerle llegar sin penetrar.

Hacer las cosas porque tu pareja quiere

Es cierto que, en pareja, muchas veces hay que ceder, pero en cosas bastante sencillas, no en las que no queremos ceder. En nuestros años de experiencia, nos hemos encontrado con parejas en las que uno de los componentes hacía las cosas porque su pareja quería y no porque realmente fuese algo consensuado o que les apeteciese a los dos. Y esto, queridos, es algo que debéis dejar de hacer ya en la cama. En las relaciones sexuales, al igual que en las tareas de casa, las cosas tienen que hablarse y consensuarse en la pareja porque, al final, es algo para que disfrutéis los dos y lo paséis bien los dos.

Por ejemplo, un caso bastante recurrente, son las relaciones anales, en las que ella se siente más obligada que otra cosa a mantenerlas porque su pareja le insiste o es el que quiere mantenerlas. A la hora de poner en práctica nuevos juegos en la cama, es muy importante hablarlo con la pareja y que tanto el uno como el otro estén de acuerdo en hacer las cosas aunque, como ya hemos dicho en el primer punto, no hay que decir no porque sí, sino que es importante conocer las diferentes posibilidades que tenemos. Siguiendo con el ejemplo, es posible que la penetración anal sea incómoda, pero, usando algún juguete pueda llegar a ser placentera, por eso, es importante hablar las cosas y atreverse a experimentar en la cama pero sin tener la obligación de hacerlo. Recordad que el sexo es algo con lo que hay que disfrutar, no es una recompensa para premiar a la pareja, sino que es algo que ambos tienen que disfrutar o al menos estar dispuestos a probar con la intención de poder disfrutarlo.

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