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Deseo Sexual Hipoactivo Masculino: Sí, ellos también lo sufren.

Deseo Sexual Hipoactivo Masculino: Sí, ellos también lo sufren.

Ya sabemos que esta semana nos hemos retrasado un poco en la publicación del post, pero lo hemos hecho para que disfrutéis al máximo de vuestras vacaciones y que así podáis disfrutar leyéndolo con más calma.

Hace poco os hablábamos del deseo sexual hipoactivo, ¿recordáis? Pues, bien, nosotros nos centrábamos más en este problema desde un enfoque femenino. Lo que no os dijimos es que los hombres también lo sufren. Sí, sí, habéis leído bien. Ellos también tienen este pequeño problema que es la falta de deseo. Cabe recalcar que cuando hablamos de deseo sexual hipoactivo, no estamos hablando ni de disfunción eréctil ni de gatillazos. Más bien hablamos de no tener ganas de hacerlo.

DSH masculino

¿Por qué ocurre esto? Es muy sencillo. Al igual que la mujer, la cual en los últimos años ha asumido un protagonismo mucho más elevado en la vida social y económica moderna, el hombre también está sometido a mucho estrés. Y el estrés lleva al lado del agobio, el agobio al lado de la dejadez y la dejadez al lado del deseo sexual hipoactivo. Sabemos que no nos ha quedado tan bien como a Yoda, pero aún así, nos parece una buena de explicaros el por qué básico de este problema.

El ritmo de vida actual, los problemas en el trabajo, problemas económicos o familiares se traducen muchas veces en una mala relación de pareja y una mala relación con uno mismo. Como ya sabéis, para disfrutar de unas relaciones sexuales sanas y placenteras es importante que la mente esté liberada de preocupaciones, aunque esto hoy en día parezca misión imposible. Por otro lado, ahora la mujer “exige” un buen sexo, y el hombre parece responsabilizarse también de esto. Es aquí donde radica, no en exclusiva, la razón básica de por qué los hombres caen en el estrés: la creencias y los mitos que giran alrededor de su virilidad.  Los problemas podrían aparecer desde una inseguridad personal. Algunos hombres poseen una serie de creencias sobre lo que es o no es correcto en el sexo. La mayoría de creencias suelen ser:

  • El hombre debe tener un gran pene para dar placer a la mujer.
  • El hombre debe aguantar su eyaculación hasta que la mujer tenga su orgasmo.
  • El hombre debe mantener una firme erección en todo momento para mantener su virilidad.
    • El hombre siempre debe tener ganas de tener relaciones sexuales.

Estas creencias se poseen o se mantienen debido al modelo socio-sexual que existe en la sociedad actual. Este es un modelo basado en el coito y con una sobrevalorización del orgasmo. No solo los hombres poseen esta serie de creencias, sino que muchas mujeres también las poseen, las toman como ciertas y actúan en consecuencia. Vamos, que muchas veces son ellas las que llevan al lado oscuro al hombre. En estos casos, es muy importante que la pareja se someta a una terapia sexual donde ambos puedan aprender nuevas informaciones y técnicas.

Este problema, es decir, el deseo sexual hipoactivo masculino es uno de los más recientes que encontramos en el sector de la testosterona. Y esto se debe a que, desde siempre, se ha creído que la mujer era la única que podía sufrirlo.

Es a través de los estímulos que recibimos que se producen nuestras respuestas sexuales como la erección del pene; los estímulos que la generan pueden ser por lo que vemos, olemos, oímos, tocamos, soñamos dormidos o despiertos, recordamos y que en este caso se convierten en estímulos sexuales efectivos (ESE). Vamos, que son los que nos ponen tontorrones, en pocas palabras. Que el ESE no tenga un buen resultado provoca, por lo tanto, problemas de disfunción eréctil. ¡No os alarméis! Que no respondáis correctamente un par de veces no es sinónimo de problemas cardiovasculares.

Lo primero que tenemos que saber es que las disfunciones pueden ser primarias o secundarias. Las primarias son cuando siempre han existido y secundarias cuando se presentan después de un período de funcionar adecuadamente. También se considera que las disfunciones pueden ser selectivas y/o situacionales. Las selectivas son aquellas que aparecen solo con una persona o personas y no con otra u otras. Son situacionales las que ocurren solamente en determinadas circunstancias, como por ejemplo hacerlo delante de la gente. Habrá a algunos a los que les vuelva locos y a otros que les de reparo y que por eso no puedan llegar a tener una erección. Obvio, ¿no? Así que, quitándoos un poco el miedo, podemos decir que las disfunciones pueden ser fisiológicas o subjetivas. Las fisiológicas son en las que existe un impedimento (enfermedad, lesión, etc.) para que se presenten, como problemas de corazón –razón más común para la impotencia y los gatillazos de forma continuada. Cuando los fenómenos fisiológicos si se presentan pero no hay percepción del placer o se encuentra alterado, se dice que la disfunción es subjetiva, en el segundo caso, casi siempre están relacionadas con factores psicológicos o emocionales, en la mayoría vinculados con las creencias anteriormente citadas.

Para que os hagáis una idea, hasta la OMS –Organización Mundial de la Salud- considera que la salud sexual es primordial. “La integración de los aspectos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser humano sexual, en formas que sean enriquecedoras y realcen la personalidad, la comunicación y el amor”. Con esto, queremos deciros que no os volváis locos, es muy normal que nos pueda llegar a pasar esto, incluso de forma continuada. Esto se debe a que una vez ocurrido, los hombres se sienten avergonzados y lo único que no quieren es que vulva a pasar. ¡¡Error!! Ahí es cuando vuelve a pasar. Lo importante es relajarse, disfrutar, darse tiempo, desconectar y reconectar. ¡Así sí que estaremos a tope para todo!

Sed malos.

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