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Si echamos la vista atrás, nos sorprendemos mucho de lo que está pasando. Hace menos de 20 años, nadie concebía el simple hecho de que la sociedad fuese tan moderna y tecnológica y, ¡míranos ahora con Internet en el móvil! Las locuras que hace Internet. Pero no solo ha hecho locuras en la forma de reinventarnos a nivel social y laboral, sino que nos ha reinventado a la hora de educarnos y a la hora de conocer y saber qué es lo que pasa con nosotros y con nuestro cuerpo. Sobre todo, se ha revolucionado la educación sexual en los tiempos de Internet.

¿Qué padre no se ha sorprendido por el hecho de que su hijo ya sabe todo lo que tiene que saber de sexo y no es precisamente por él? ¿Quién no se ha sorprendido al saber que, niños y niñas de corta edad, ya han empezado a experimentar con su cuerpo? Y peor, ¿quién no se ha escandalizado al saber que los niños de 15 y 16 años juegan a un juego sexual llamado “El Muelle”? La educación sexual en los tiempos de Internet ha tomado un rumbo que a muchos indigna y a otros tantos entristece: la hipersexualización de los más jóvenes y, por supuesto, la estereotipación de roles y situaciones, sobre todo en el sexo.

Los más jóvenes expuestos a la hipersexualización y a los estereotipos y roles sexuales

A día de hoy, ¿quién no lleva un Smartphone en el bolsillo? La información –sea cual sea- está a nuestra constante disposición y, por supuesto, a escasos milisegundos y de forma muchísimo más sencilla que hace años. Y esto es así para cualquier cosa, para cualquier tema y, claramente, para hacer “el bien y el mal” sin importar a quien. Internet nos ha transformado a todos, pero sobre todo a los más jóvenes los cuales a la pregunta de “¿Cómo se liga ahora?” responden “Por Instagram”, una red social de mensajería instantánea en la que, los cuerpos –femeninos y masculinos- están estereotipados y sujetos a los Likes de cualquier persona que se permita el lujo de juzgar y/o evaluar a esa persona, a su libre albedrío y sin ningún tipo de filtro.

Vivir en una sociedad tan tecnológica como la de hoy en día, hace que sea prácticamente inevitable que los adolescentes tengan, no solo acceso ilimitado a la red, sino que, además, tengan “privilegios” en cuanto a todo lo que esto conlleva. Pero, por supuesto, tal y como apunta Nayara Malnero –psicóloga, sexola y autora de “Sexperimentando: aprende y disfruta”-, “el entorno hipersexualizado en el que vivimos, utiliza el sexo y la sexualidad como medio de venta, como medio de humor y pocas veces como medio de lo que es: educación y/o aceptación”. Y esto nos lleva al siguiente problema/paradigma: “Todos creemos saber mucho de sexo, todos nos exponemos (o somos expuestos de forma constante) a situaciones sexualizadas y, sin embargo, muy pocos contamos con los recursos suficientes (información, habilidades y seguridad en nosotros mismos) como para afrontar todas estas situaciones sin acabar tendiendo a generalizar o esteriotipar ciertos comportamientos, actos, dichos y/o situaciones”.

Como bien apunta Malnero, esta exposición sexual hace que los niños pregunten antes y se interesen mucho antes por el sexo y todo lo que le rodea, ¡pero esto no es malo! Sabemos que a muchos padres esto les asusta y les provoca cierto miedo que niños muy jóvenes -10 u 11 años- ya se estén preocupando por estos temas cuando ellos –ni de lejos- estaban pensando a su edad este tipo de cosas. Sin embargo, debemos aceptar, asumir y entender que la educación sexual en los tiempo de Internet debe cambiar, tal y como lo hemos hecho nosotros y tal y como lo han hecho nuestras generaciones posteriores. El problema de no hablar de sexo y no tener una buena educación sexual es que, los jóvenes, recurren a Google con mayor frecuencia y facilidad y como bien dice la autora de Sexperimentando, “en Google encontrarás las respuestas antes, claro, pero no siempre serán las más adecuadas”.

Por supuesto, una de las principales fuentes de acceso al sexo y a los conocimientos es el porno. Y sí, está muy bien jugar en pareja y cuando ya se es adulto porque se sabe –en principio- discernir en lo que es realidad o ficción y se detectan con mayor facilidad los estereotipos que hay en cada film. Según un estudio del portal Pornhub, la mayoría de los niños, al llegar a los 11 años, ha estado expuesto a contenidos pornográficos. El problema de esto es que, los niños y adolescentes, encuentran en el porno el sustituto perfecto para educarse sexualmente sin pasar por la vergüenza de tener que preguntar a los adultos. Como bien apunta Nayara, “dejar que nuestros hijos aprendan a base de vídeos pornos sobre cómo deberían ser sus encuentros sexuales es un suicidio social porque, ¿te imaginas aprender a conducir basándote en cómo lo hacen en las películas de Fast And Furious? Pues esto es exactamente lo mismo.

Si a esto le añadimos que, ni por parte de las familias, ni de los colegios, ni de la sociedad en general hay un interés en tratar el sexo como si no fuera un tema tabú, los niños seguirán consumiendo –en exceso- contenidos pornográficos como “Secretaria se folla a su jefe” o “Zorra quiere un final feliz en el masaje”, recreando y ensalzando estereotipos, formas de interacción y roles sociales poco productivos y socialmente funcionales. Como bien dice Mar Cubero, los niños tienden a buscar en la red porque “como yo no sé y nadie me lo explica, pues acabo buscando un referente”, aunque sea en una película porno. Pero esto como base de la educación sexual en los tiempos de Internet, no hace más que incitar a la violencia sexual y a la desigualdad debido al porno estereotipado y de gran consumo en el que se hipersexualiza y se generan conflictos entre lo bueno, lo malo, lo que yo conozco y lo que la sociedad conoce.

Pautas para que los niños tengan una buena educación sexual

Educar con roles igualitarios

Más allá de hacer y compartir las tareas del hogar de forma equilibrada e igualitaria, es esencial hablar y demostrarles a nuestros hijos que, en lo referente al sexo, no solo es el hombre el que tiene el control, sino que la mujer también determina el cuándo, el dónde, el cuánto, el cómo y el por qué. Esto, generalmente, hace que de forma inconsciente, los niños asuman que, tantos ellos como ellas, deben tener el mismo rol “dominante” y que ninguno de los dos debe ser más sumiso que el otro, relegando su placer y sexualidad solo por ser de un género u otro. Por supuesto, aquí entra mucho en juego la forma en la que nos comunicamos con los niños y con las niñas, en la que los padres, sin querer, se sumen en la perpetuación de roles diciéndoles a las niñas que “Siempre hay que usar condón” y tener cuidado de no quedarse embarazada, mientras que a ellos se les educa bajo el lema de “Aprende a hacer gozar a tu hembra”. Algo que, sin querer nos hace retroceder más aún y no nos ayuda en absolutos a darles a nuestros hijos una educación sexual plena. Hay que cambiar las conversaciones y ser objetivos: ellos y ellas quieren experimentar en el sexo y DEBEN saber cómo hacerlo. Hablar de la masturbación, de la penetración, de cómo dar placer al otro, cómo dárselo a uno mismo, cómo disfrutar en la cama y qué precauciones se deben tomar, es ESENCIAL pero PARA AMBOS SEXOS.

No ocultar el sexo

Cuando nuestros hijos son pequeños, tendemos a evitar las escenas con contenido sexual de las película, las series, etc. y esto, muy a nuestro pesar, lo único que hace es seguir fomentando esta desigualdad, oscurantismo y temor hacia el sexo, relegando la salud sexual de nuestros hijos a lo que se puedan encontrar por Internet ya que, este tipo de acciones y comportamientos frente a escenas sexuales, hará que crean que preguntar a los adultos es malo. Deja que tu hijo vea esas escenas –no hace falta tampoco incentivarlo a que mire y aprenda, ojo-, para que empiece a entender que el sexo es algo natural, básico y sencillo. La educación sexual empieza en casa, en el momento en el que los padres entienden y les hacen entender a sus hijos que, el sexo en las películas y en el entorno social, NO ES ALGO MALO.

Educar sobre el sexo

Ver porno NO es malo. Masturbarse NO es malo. Por lo tanto, es absurdo e inútil que les digamos a nuestros hijos que “Eso no se hace” si lo que de verdad queremos es que vean el sexo y la sexualidad como algo bueno y no como algo oscuro y, por supuesto, negativo. De esta forma, solo estaremos fomentando el hecho de que ellos mismos se busquen la vida para entender y conocer el sexo. No hace falta hablarles TODO el día de sexo, pero sí es importante que sepan y conozcan webs y sitios donde aprender y tener una buena educación sexual. Reconocer en los progenitores un modelo a seguir y un libro abierto de sabiduría es lo que les dará a vuestros hijos no solo conocimientos, sino una forma de comportamiento sexual, social y propio que les permita avanzar en la sociedad que vivimos sin tener que perpetuar estigmas, estereotipos machistas o seguir sexualizando comportamientos y/o situaciones. Hay que evitar a TODA COSTA el hecho de que los más jóvenes se sientan incómodos con la idea de hablar de sexo, de conocerlo, de formarse o de tener una educación sexual plena y congruente con el estado en el que vivimos.

Responder siempre

Si hay algo que a nosotros nos caracteriza –en nuestra atención al público- es que siempre intentamos que la compra en Besátame no solo sea divertida, sino que intentamos que haya una cierta educación sexual en cuanto a las necesidades. Siempre hay una respuesta, incluso para las cosas que más vergüenza nos dan. Por eso, para que la educación de los más jóvenes sea realmente correcta, es muy importante saber qué se debe contestar y cómo hacerlo. Si no sabes, nosotros te recomendamos el canal de Erika Lust, The Porn Conversations. Un canal creado por una mujer pensando en la educación sexual de su hijo que, como bien dice “nuestra misión es brindarles a los adultos la oportunidad de ayudar a los niños y adolescentes a tomar decisiones inteligentes e informadas con respecto a la pornografía. Hoy necesitamos algo más que educación sexual en casa y en el colegio: necesitamos que los padres sean capaces de mantener una conversación pornográfica” y –como añadido nuestro- que sea siempre más allá del “Usa siempre condón” a ellas y “Hazla gozar” para ellos.

Recuerda que el sexo es algo natural de lo que todos deberíamos poder hablar y de forma libre y sin prejuicios extraños. A día de hoy –con lo que nosotros vemos en la tienda- es casi inviable ver a parejas jóvenes –menores de 25 o 30 años- entrando en una juguetería erótica sin miedo, vergüenza y/o haciendo comentarios obscenos, machistas o estereotipados. Educar a nuestras generaciones venideras es lo que, realmente, hará que la sociedad sea igualitaria y equitativa para ambos sexos, no lo olvides.

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