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Todo lo que tienes que saber del verano y el sexo

Todo lo que tienes que saber del verano y el sexo

¿Cómo afecta el calor del verano al sexo?

De siempre se ha dicho que el invierno es la mejor época para tener relaciones sexuales ya que, durante esta época del año, el frío hace que queramos más contacto físico para evitar el frío. Si lo pensamos y seguimos hilando, tendríamos que pensar que pasa completamente lo contrario con el verano y el sexo: que la gente rehúye las relaciones sexuales porque hace mucho calor y el sexo se vuelve un poco más incómodo.

Sin embargo, las estadísticas tumban por completo esta creencia ya que demuestran –y es bien sabido por todos- que en verano las relaciones sexuales aumentan. Aunque nuestro deseo sexual no solo depende de la época del año en la que estemos ya que hay que tener en cuenta muchos otros factores –como estrés, condicionantes externos, etc-, sí que parece tener algo de relación, como bien dicen los sexólogos del Instituto de Psicología-Sexología Mallorca. La primavera, la sangre altera y el verano y el sexo se ven afectados por el aumento del buen tiempo, la ropa más corta y con más carne a la vista, las horas de ocio que echamos –que no son las mismas que cuando hace frío y es pleno invierno- y, por supuesto, porque apetece más quitarse la ropa.

Todo esto tiene una explicación para que el verano y el sexo estén tan relacionados y es que, durante esta época, el calor hace que produzcamos más oxitocina y endorfinas las cuales están directamente ligadas con el deseo sexual, haciendo que nuestro cuerpo esté más revolucionado y aumenten nuestras ganas de sexo.

Aunque no todos estamos hechos de la misma pasta ya que para muchas personas, el verano, es esa época del año en la que las relaciones sexuales son lo peor, como bien aseguran los sexólogos del IPSM. La realidad es que muchas personas –ya sean hombres o mujeres- lo pasan muy mal con el calor por lo que es muy normal que su apetencia sexual baje y que el roce con otra persona les agobie mucho.

Aún así, el verano sigue siendo una de las épocas del año con más picos en las estadísticas sexuales. ¿Las razones? Pues muy sencillas.

el verano y el sexo

 

Razones por las que el verano y el sexo están muy ligados

El sudor

Si hay una de las cosas que nos hace subir la “bilirrubina” –aunque debería decirse “subir la líbido”- es el calor y el sudor de la época veraniega. La sudoración nos vuelve más atractivos según los sexólogos pues, desde siempre, se relaciona con el deseo sexual.

Aunque a mucha gente le repele el sudor y lo pasa muy mal cuando suda o toca a una persona sudada, el sudor nos ayuda a comunicarnos y a seducir. Sí, seducir y esto es porque a través del sudo secretamos más feromonas, haciendo que nuestro olor corporal llegue más lejos y captando la atención de más personas.

La moda

Obviamente, en la época estival enseñamos más carne y no es solo eso sino que, por lo general, nos sentimos mucho más atractivos, sexys y deseables lo que hace que no solo nos miren más porque transmitimos más seguridad y confianza, sino porque miramos más y propiciamos más situaciones sexualmente activas.

Luego viene el hecho de que claro, en invierno no te planteas tener relaciones sexuales porque desvestirse no solo es complicado, sino que es un coñazo. Por supuesto, en verano, las faldas, facilitan mucho el trabajo. Las capas no son nada eróticas y eso es algo que se nota mucho en invierno. Es cierto que los planes de manta y peli son más habituales, pero en verano, el tema del sexo es mucho más atractivo y recurrente para muchos.

Más horas de luz

No es que nos lo inventemos nosotros, sino que son muchos los estudios que demuestran que la luz del sol incrementa los niveles de testosterona y estrógenos, favoreciendo a la procreación y, por lo tanto, al deseos sexual. Esto demuestra que el verano y el sexo están muy relacionados. Al igual que todos los animales, con la llegada del calor nuestro organismo está preparado para que salten nuestras alarmas y nos pongamos en marcha para perpetuar la especie. Aunque con los años, esto ha ido disminuyendo ya que el humano es muy diferente a esto con otros animales, lo cierto es que algo se nos ha pegado. Por eso, en verano, el sexo suele ser más recurrente.

Además de eso, tenemos que añadir a las más horas de luz se suman las horas libres, que se pasan por ahí, las vacaciones y los findes más completos. Por eso, el cuerpo produce muchas más endorfinas y oxitacina, así como dopamina y serotonina, lo que hace que nos sintamos no solo más llenos de energía, sino que también más felices y contentos. Esto, por consiguiente, hace que el verano y el sexo sean como dos amantes bandidos, o al menos hacen que otros lo sean.

Las fantasías

Con todo lo dicho anteriormente, es bastante obvio que las fantasías se disparan en verano. Por supuesto, el hecho de estar más felices y receptivos hace que nuestra creatividad también se dispare y nos apetezca hacer cosas que en invierno no nos esperábamos o simplemente no nos apetecía porque hace un montón de frío. Las más típicas son mantener relaciones en la piscina, la playa o un río. Obviamente, esto no es solo porque se va a estar fresquito, sino porque implica un grado de morbo añadido que es como mantener relaciones sexuales en espacios públicos.

 

Recuerda que sea verano o invierno, la idea es que disfrutes al máximo de tu sexualidad. Si eres una de esas personas que odia hacerlo con más luz o que le da mucho asquito mantener relaciones sexuales sudado, existen nuevas tecnologías llamadas aire acondicionado y persianas. El verano y el sexo no tienen por qué no conocerse.

 

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