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El clítoris, ese gran desconocido

El clítoris es uno de los órganos del que más se habla pero que muy pocas mujeres conocen realmente en profundidad. No será la primera vez que os decimos que una mujer, para conocerse, tiene que empezar por tocarse. Esto se debe a que es la única forma en la que una mujer se puede reconocer -que ya no solo conocer- y, por lo tanto, descubrir cómo reacciona su clítoris a los distintos toques y estimulaciones. Sí, masturbarse es algo positivo.

el clitoris

¿Dónde está exactamente el clítoris? 

Hay muchas mujeres que aún no lo conocen del todo e incluso se llegan a sorprender cuando las informamos de que el clítoris está a simple vista. Sí, sí, curioso pero cierto. La realidad es que, en la sociedad en la que vivimos, aunque sea el S.XXI, las mujeres siguen sin ssaber apenas nada de su cuerpo y, por supuesto, mucho menos de sus genitales. Triste pero cierto.

En realidad cuando miramos nuestras zona íntima, solo vemos el glande y, en reposo, está debajo de su capuchón. Pero podemos intuir donde está porque forma un bultito debajo del hueso del pubis, entre los labios mayores. Obviamente, hay mujeres con un glande mucho más visible y otras que lo tienen más pequeñito, aunque eso no afecta para nada a su enorme poder para dar placer. Al igual que el glande del hombre, el clítoris es tejido eréctil y contiene una alta concentración de terminaciones nerviosas, llegando a doblar el del glande. Sí, parece una locura porque muchas mujeres no llegan al orgasmo, pero lo cierto es que la mujer es mucho más propensa a disfrutar del sexo, tener orgasmos -y múltiples- que un hombre.

Aunque el clítoris está muy cerca de la uretra, este solo sirve -en exclusiva- para proporcionar placer. El pis, al contrario de lo que muchas creen, sale por otro lado -en serio-. Lo más curioso del clítoris es que… ¡no envejece! No, eso de “estoy en una edad que…” no sirve para excusarse por no tener orgasmos. Lo cierto es que el clítoris es la única parte del cuerpo femenino que, una vez que alcanza la madurez, nunca cambia ni de forma ni de función. Exacto: siempre dará la misma capacidad de placer a una mujer tenga 20 o 65 años. Si bien es cierto que una mujer puede trabajar la sensibilidad del clítoris conociéndose -o sea masturbándose-, es bastante complicado aumentarla. El problema reside en que, básicamente, el 60% de las mujeres no conocen ni la mitad del potencial sexual que tiene su clítoris.

El clítoris en profundidad

Para conocer a nuestro gran aliado, debemos conocerlo en profundidad y saber qué zonas son las más adecuadas para cada momento. Nuestro consejo es que, aunque sea un poco vergonzoso para muchas, os toquéis leyendo este artículo ya que os ayudará a conoceros mucho mejor. No hace falta que tengáis un orgasmo mientras nos leéis, aunque no estaría mal. Lo mejor, es aprender a tocarse sin miedo a nada.

el clítoris

Para las que no sepan dónde está exactamente el clítoris -que esperemos que no sean muchas-, lo que tenéis que hacer es tocaros con el dedo índice donde acaba el pubis, donde se dobla. Si seguís ese camino en una línea recta y por la parte central, llegaréis, sin problemas en el camino, al bultito, más conocido como el clítoris. Lo que tocaréis, en primera instancia es el glande, algo así como un pene en miniatura.

Si os observáis y tocáis, podéis ver como tiene unas raíces que bajan en rosa oscuro, a lo que se le denomina cuerpo cavernoso, más o menos eso toca por debajo de los labios mayores. Esta zona es la que más sangre acumula y es la que hace que el clítoris tenga una erección. Sí, una erección, como la masculina pero en miniatura.

La parte rosa claro es también clítoris pero en lugar de cuerpo cavernoso, es cuerpo esponjoso, absorbe menos cantidad de sangre que el cavernoso y se erecta menos. Como se ve, rodea la vagina y la uretra. Es lo que hace que la vagina sea sensible solo en el primer tercio. Rodea también la uretra por su parte interior, y es lo que la hace sensible hasta el punto de ser una zona erógena independiente. La zona G, o Punto G, es en realidad parte del clítoris envolviendo la uretra y que puede ser estimulada a través de la vagina. Digamos que la zona de contacto, la que hace hacer clic para alcanzar el orgasmo, es esa. Esta zona, además tiene la peculiaridad de contener unas glándulas –glándulas de Skëne– que al irritarse por la estimulación sueltan un liquido transparente que es lo que conocemos como eyaculación femenina y que, al ser expulsado por la uretra tras una sensación de urgencia de micción -de hacerse pipí, vamos-, puede ser confundida con un escape de orina durante el orgasmo. ¡Pero no os asustéis! Es de lo más normal.

Hemos de deciros también, que muchas mujeres centran su atención solo en el glande y algunas lo tienen tan sumamente sensible que una estimulación directa puede molestar, incluso hacerles daño y conseguir que ya no quieran ser estimuladas o peor, ¡que se les corte el rollo por completo! Por eso, se debe aprender a tocarse ya que esto ayudará a tu pareja a sabes qué tipo de estimulación prefieres, ya sea por encima, alrededor o simplemente rodeando el glande. Pero no nos olvidemos, ¡eso también es clítoris!

Para que conozcáis mejor vuestra fisionomía femenina, nuestra recomendación es que os toquéis mirándoos con un espejo entre las piernas. Saber qué zonas estáis tocando y si os proporciona placer o no es lo que os ayudará a poder disfrutar más en la cama y a conseguir esos orgasmos que tanto ansían algunas. Ya sabéis que el clítoris tiene la función de proporcionaros placer y que no envejece, así que la excusa de la edad no nos la podéis dar.

Sed malas.

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