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Todo lo que tienes que saber del Dirty Talking para ponerlo a tono en la cama

No hace mucho os hablábamos del Dirty Talking y de cómo ellos tenían que hablarles a ellas si lo que querían es que tuviesen un buen orgasmo. Eso sí, os decimos que al igual que a ellas les gusta que les hable sexy, a ellos también. No chicas, no es algo exclusivo para vosotras. De hecho, los hombres también se excitan mucho más si imaginan que si ven las cosas. Está claro que ellos son más de sentir y de ver que nosotras pero, ¿por qué pensáis instintivamente que a ellos no hay que estimularles también el cerebro? Sí, el cerebro -al igual que el vuestro- se puede y se DEBE estimular para que los dos alcancéis un buen orgasmo. ¿O es que crees que el único que se va a poner cachondo perdido va a ser él?

Así que, en esta ocasión, nos dirigimos a vosotras chicas. Coged Boli y papel y continuad leyendo.

mujer susurrando

Si bien es cierto que en la naturaleza de la mujer está seducir, creemos que en estos tiempos eso se ha perdido mucho. Debido a los tabúes y a los prejuicios masculinos que marcan a las mujeres, estás están cada vez más cohibidas y se sienten más “sucias” por hacer este tipo de cosas. ¡Que no vivimos en la edad media chicas! Aunque lo creáis, eso ya no es así. La mujer goza en estos tiempos de una libertad absoluta, ¿por qué va a ser menos en hablarle de forma sexy a su pareja? Pues bien, aunque no tendría que pasar, pasa. Y mucho. Las mujeres muchas veces se bloquean por vergüenza, por no sentirse seguras y sobre todo porque no saben cómo va a reaccionar su pareja. ¿Cómo creéis que va a reaccionar? Exacto, teniendo una erección en menos de dos segundos.

Las mujeres y el Dirty Talking

Entendemos que muchas veces este tipo de cosas se os queden grandes, que en otras os entre la risa tonta, e incluso, en otras, que os sintáis ridículas. Pero no hay de qué temer, ya que si a ellos les recomendábamos hacerlo, vosotras no vais a ser menos. Es cierto que ellos son mucho más sencillos de encender – con unas braguitas sugerentes bastaría- pero, como ya sabéis, a nosotros nos gusta apostar alto. Así que, como el seducir a la pareja se trabaja día a día, hoy nos proponemos que seáis vosotras quien lo seduzcáis a él. Aquí van algunos consejos que os vendrán muy bien si queréis ponerle a tono en menos de lo que canta un gallo.

Cómo empezar

Al igual que a ellos les pedíamos que fuesen un poco más vosotras, ahora nos toca pediros que seáis un poco más ellos. Parece sencillo, pero no lo es. Por mucho que a los hombres les gusten las “burradas” tampoco quieren ver cómo una princesa se convierte en camionero. Así que alejaros de los tópicos de “como te la agarre me la como entera” o “ te voy a crujir vivo”. Tampoco es eso. Queremos ponerlos tontos no hacer que huyan. Por eso, hay que ponerse en situación pero sin pasarse.

La mejor manera de empezar es haciendo que nos presten atención. Si está en el sofá, siéntate con él a su lado; si está trabajando o con el ordenador o cualquier otro dispositivo, acércate por detrás para hablarle al oído; y si está jugando a la play, haz lo mismo que si estuviese con el ordenador. Lo importante es que no nos vea mucho, ya sabéis que el Dirty Talking se centra en encender a nuestra pareja tan solo con las palabras. Sed sexys, sugerentes, juguetonas. Decidles lo que os apetece hacerlo con él. Decidle lo que queréis pero sin decírselo. Hacerle entrever entre susurros que lo queréis pegado a vuestro cuerpo, soltadle algún detalle con palabras como “desnudo”, “cama” o, incluso, “hacértelo”. Con eso basta. Sí chicas, son sencillos, pero recordad que la entonación lo es todo en este juego.

Sigue, sigue

El siguiente paso es hacer que use otro sentido además del oído. Por lo tanto ya podéis empezar a usar las manos, la boca o la lengua. Pero recordad, siempre a una distancia segura para que no se vuelvan locos y el juego acabe antes de tiempo. Por eso, tócalo pero sin dejar que se mueva, bésale el cuello, dale algún que otro lametón. Insinúate. Déjale entrever qué es lo que quieres. ¡Pero cuidado! A ellos les pierde esto, así que haced que sean pacientes. Introduce tu mano por dentro de su camiseta, tócale. Hazle ver que le deseas. Los besos en el cuello son la mejor opción. Una zona erógena por excelencia. Los lóbulos de las orejas también son una buena opción. Sigue hablándole y diciéndole lo que quieres en todo momento, sino la magia se pierde.

Llegó el momento

Ahora es el momento. Ahora que ya lo tienes a punto de caramelo, plántate delante de él y hazle ver realmente lo que quieres. Si está sentado no te lo pienses: siéntate encima de él a horcajadas y míralo. Dile con la mirada lo que quieres, y dile que lo quieres ya. Si está de pie, gíralo y hazle que te mire. Sed conscientes de que a veces cuanto más decimos con la mirada es lo que más enciende. Al igual que a nosotras nos encanta, a ellos también. Si os sentáis encima de él, bailadle. Ya sabéis a lo que nos referimos. Si estáis de pie, acercaros a él y apretaros contra su cuerpo. Saltadle encima, engancharos a su cuerpo y bailadle igual que haríais si estuviese sentado. Miradle profundamente hasta que sea él el que os bese como si no hubiese mañana. Y si no lo hace, ¿qué más da? Habéis empezado vosotras, así que… ¡besadle como si no hubiese mañana!

 

Como ya sabéis, con lo que viene después os dejamos hacer. Lo importante es que ambos disfrutéis, que aprendáis el uno del otro y sobre todo que os sintáis lo suficientemente a gusto como para no tener vergüenza o miedo para hacer estas cosas con vuestra pareja. Disfrutadlo y vividlo. Pero sobre todo…

Sed malos.

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