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El mundo se transforma y se crean nuevos trabajos sexuales

Tampoco es que os vayamos a descubrir nada nuevo si os decimos que la sociedad ha cambiado, ¿verdad? Sin embargo, si os decimos que ha cambiado hasta en el mundo de la prostitución, es decir, en un mundo puramente basado en las transacciones económicas, ¿qué pensáis?

El caso es que, según una investigación que presentó en un reciente artículo El País, un tercio de los hombres que pagan por servicios de scorts, además de pagar por sexo, buscan algún tipo de relación sentimental más allá de la pura transacción “comercial”. Dicha investigación corrió a cargo del sociólogo Ronald Weitzer, de la Universidad de Washington, y la sexóloga C. Milrod. Ambos coinciden en el hecho de que las relaciones scort-cliente, han cambiado sobremanera, debido al hecho de que nosotros hemos cambiado.

nuevos trabajos sexuales

¿En qué consisten estos nuevos trabajos sexuales?

Ya no sólo se mira por la pura necesidad sexual, sino que el hombre y la mujer que recurren a este tipo de transacciones, afirma que necesita, además de un polvo fugaz, un contacto con la otra persona para sentirse realmente cómodo. El caso es que todo esto nos recuerda, ligeramente, a la novela de Kawabata, La casa de las bellas durmientes, en la que, los morfeos, pagan a las señoritas, no por sexo, sino por noches de “enamorados”. Básicamente, la trama sucede en un motel, donde las señoritas de compañía están sumidas en un profundo sueño, esperando a que el cliente de turno llegue para acurrucarse con ellas, compartir almohada y sueños.

No es raro que, teniendo el ritmo de vida que tenemos, se demande el sexo sin amor pero, ¿el amor sin sexo? Aunque sea raro decirlo, es más improbable establecer una relación sentimental sin esperar poder mantener relaciones, que al revés. Pero aunque nosotros lo veamos como impensable, no lo es, es una realidad. Sí, señores, sí. Algo así está pasando en nuestra sociedad. Es cierto que no hay nada seguro ni definitivo, pero al menos, muchas de las scorts que tienen un medio de comunicación –un blog, y no son pocas- hacen hincapié en lo mismo: el hombre cada vez demanda más este contacto. Es por esto, que muchas de estas señoritas se han visto en la tesitura de tener que adaptarse, creando nuevas tarifas y nuevas opciones de “tratamiento”.

No es de extrañar tampoco. El tiempo en el que vivimos nos arrastra a disfrutar cada vez más del sexo en solitario, aunque nos guste menos que compartido. Sociedades enteras están asumiendo este tipo de comportamientos como mucho más natural que el de “sexo sin amor”. Quizás sea porque, al fin y al cabo, el amor es parte esencial del hombre y el sentimentalismo es lo que realmente llena el alma. O eso, al menos, es lo que nos gustaría creer.

Creamos en ello o no, el caso es que todo esto sector está en pleno cambio y de verdad que no es solo de forma superficial. En Japón, donde el placer individual es cada vez más típico, ya se han creado clubs especializados en esto: señoritas que dan “amor” a sus clientes y ellos pagan para dar palabras de amor -obviamente totalmente falseadas-. Y parezca –o no- mentira, EE.U también se ha puesto las pilas en todo este tema, potenciando a los “cuddlers –vamos, los abrazadores profesionales-. Incluso se está empezando a expandir la creación de clubs especiales donde prostitutas y clientes puedan ir y hacer la cucharita, darse amor, pasar tiempo juntos, etc. Pero siempre con la ropa puesta.

El nuevo mejor trabajo.

Sea por lo que sea, el hecho es que, como ya se venía diciendo, el sexo sin amor no llena el alma, ni el espíritu ni nos hace sentir mejor. Eso sólo lo consigue el sexo en solitario, donde la persona es ella misma y se ama a ella misma. Pero si lo que queremos es sentirnos amados… Siempre podemos recurrir a este tipo de servicios.

Sed malos.

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