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El cuerpo durante el sexo

Es un hecho que somos pura hormona conectada entre otra y que para que nosotros podamos sentir nuestras neuronas deben hacer click. El caso es que como en cualquier otra acción cotidiana, el cuerpo registra una serie de cambios durante el sexo.

No es de extrañar que esto suceda cuando también pasa con el enamoramiento, el embarazo, la eyaculación y un largo etcétera. El hecho de que el sexo sea placentero se debe exclusivamente a que nuestro cerebro emite una serie de señales que hacen que a nosotros nos apetezca y lo disfrutemos de la mejor manera posible. Y pasa justo al contrario cuando sentimos que no tenemos ganas: que nuestras neuronas no hacen click sea por lo que sea.

El caso es que cuando vamos a mantener relaciones sexuales pasamos por varias fases, cuatro más concretamente, tanto hombres y mujeres aunque no sea al mismo tiempo. Estas son excitación, “Plateau”, orgasmo y desenlace. En cada una de estas fases nuestro cerebro reacciona de una manera completamente distinta para lograr que nosotros experimentemos de menor a mayor medida el placer que nos proporcionan las relaciones sexuales.

Excitación

Durante esta fase del sexo, nuestro cerebro analiza si estamos predispuestos a ello y esto es lo que hace que empecemos a segregar en mayor o menor cantidad la serotonina. Como ya sabéis, esta hormona es un neurotransmisor que nos hace sentir felicidad y plenitud. En esta etapa las pupilas se dilatan, la segregación de adrenalina aumenta y nuestro ritmo cardíaco se desata. Y todo esto en los segundos en los que empezamos a pensar en que vamos a tener sexo.

La dopamina aumenta casi a cantidades estratosféricas y esto es lo que nos hace estar más ansiosos y deseosos de practicar sexo. Es el momento en el que se empieza a lubricar.

Plateau

En esta etapa todo en nuestro cuerpo aumenta de velocidad. La presión sanguíneas, la tensión muscular, la respiración forzada y el ritmo cardíaco se desbocan como consecuencia del aumento en adrenalina y dopamina. Además de todo esto, durante esta segunda etapa en el sexo, nuestro cerebro segrega la norepinefrina que hace que todas nuestras partes corporales sean mucho más sensibles y que la excitación sea mucho mayor.

Como curiosidad nos quedamos con que los músculos de los pies, las manos y la cara tienen pequeños espasmos constantes.

Orgasmo

Durante esta etapa –que lamentablemente es la que menos dura- los músculos pélvicos comienzan a tener espasmos y eso hace que todos nuestros músculos y sensaciones se disparen en tan solo una ola de intenso placer. Es justo en este momento en el que la oxitocina aparece para hacernos sentir mucho mejor y que todo se intensifique mucho más tras el sexo.

Desenlace

Después de todo esto no es de extrañar que todo empiece a bajar el ritmo y que los músculos se relajen por completo. Es en este momento en el que la mujer puede decidir tener un nuevo orgasmo, aunque el hombre no puede si ya ha eyaculado previamente. Es aquí donde segregamos serotonina y donde nuestros niveles de testosterona, estrógenos, dopamina y serotonina son más bajos.

Ya sabéis que lo más importante en el sexo es sentirse completamente a gusto y no hacer las cosas por el simple hecho de que a vuestra pareja le apetezca. Disfrutad de cada relación sexual y experimentad el sexo de la mejor manera posible.

Para ilustraros todas las fases anteriormente descritas, os dejamos con este vídeo que a nosotros nos ha encantado.

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