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4 formas de reinventar el misionero

A pesar de que el perrito y la amazonas son las posturas favoritas para los hombres, el misionero ocupa el tercer puesto en el podio y cada vez va teniendo más adeptos. Para ellas es una de las mejores, ya que además de permitirles moverse, sienten la presión y la fricción tanto del pene como del pubis. Esto hace que la postura del misionero sea la preferida para muchas mujeres aunque muchos se quejen de que ellas acaban haciendo la “estrellita de mar”. Aún con todo eso, los hombres empiezan a cogerle el gusto también a esta postura ya que permite una penetración mucho más profunda y placentera.

Está claro que el típico misionero aburre y es normal ya que apenas tiene emoción que el hombre esté encima de la mujer, tumbado haciendo el conejo mientras ella se dedica a mirar el techo y hacer la estrellita de mar. Está claro que esto no pasa siempre, sin embargo sigue pasando –y mucho-, ¡que lo sabemos nosotros! Para que esta postura sea mucho más placentera y más atractiva de practicar, lo mejor es ponerle verdadera pasión y ganas.

reinventar el misionero

Sin embargo, si sois de los que escasea de eso, os dejamos aquí cuatro formas con las que reinventar el misionero.

Mueve tus caderas

No hace falta que sea al más puro estilo discotequero, pero es una buena forma de reinventar misionero. El hecho de realizar este simple gesto, de arriba a abajo, de lado o en círculos, hará que la fricción en las paredes vaginales sea mucho mayor y os proporcione mucho más placer a ambos. Además, es una de las mejores formas de estimular el clítoris gracia a la presión.

Rodillas al pecho

Las rodillas al pecho son otra solución para reinventar el misionero y la verdad es que es una de las mejores. El hecho de juntar más las piernas, hará que puedas ejercer más presión con la vagina y, además, es la mejor forma de conseguir que el pene toque el cérvix. Para mejorar la experiencia, asegúrate de que él, en vez de estar tumbado, está de rodillas, sentado en sus pies. ¡Fliparéis!

Estirar las piernas y apoyarlas en los hombros de él también es otra solución posible aunque, ¡ojo! Es una postura muy criticada por las rampas que provoca.

Levanta el culo, mujer

Ya lo hemos dicho: eso de hacer la estrellita de mar no les gusta nada a ellos y mucho menos la pasividad con la que se toman esta postura algunas. Por eso, aunque vosotras no seáis la parte activa, ¡tampoco os quedéis como un muerto viéndolas pasar! Disfrutad del momento y aprovechad el placer que os puede ofrecer esta postura, ¡que no es poco! Para ello, lo tenéis muy fácil: despegad el culo del colchón –o superficie en la que os lo estéis montando- y encorvaros un poco y así reinventar el misionero. De esta forma, de rodillas, podrá penetraros mucho más y mejor si os coge de la cintura.

Reinventar el misionero

¡Y apriétalo!

Apretar el culo es una técnica ancestral –o no- que os ayudará a obtener mucho placer. ¿Por qué? Porque apretando el culo, conseguiréis apretar, de forma inconsciente, las paredes vaginales. Esto es como los ejercicios de Kegel: contraer, descontraer; contraer, descontraer… Y así podréis ir apretando su pene con vuestras paredes –no le haréis daño, no- y conseguiréis un placer mucho mayor. ¿Hay alguna más fácil de reinventar el misionero?

Sí, lo sabemos, estas formas para reinventar el misionero son muy básicas y típicas, pero es que, parece mentira que nadie se atreva a usar la imaginación en la cama. No hace falta practicar ni pasarse el día follando, solo con que se os ocurra alguna maldad y la pongáis en práctica ya esteréis reinventando el misionero. Ojo con cosas punzantes, estranguladoras y demás artilugios extraños. Reinventar el misionero en urgencias puede estar complicado.

Sed malos

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