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El erotismo del sapiosexual

Muchas veces hemos hablado de los cambios que están sufriendo tanto hombres como mujeres con el apetito sexual. Si bien es cierto que aún no hay nada que cause esta disminución de deseo sexual al 100%, los factores económicos, sociales y ambientales son factores que influyen al comportamiento sexual de las personas.

Muchos profesionales consideran que este cambio viene provocado –mayormente- por el cambio de mentalidad que van trayendo las generaciones venideras, es decir los jóvenes. Aunque es cierto que hay de todo, la mayoría de los jóvenes –en general con educación superior- ya no se centran en la parte física de la otra persona o en su condición social, sino que buscan algo que vaya más allá, algo menos tangible. Eso es, ¡la inteligencia!

El sapiosexual

Aunque está claro que hay muchos factores que determinan el atractivo de una persona, el atractivo sexual es uno de los más importantes ahora mismo. Y no es de extrañar ya que cada vez parece que cultivamos menos lo que más tiempo va a perdurar con nosotros, que es el cerebro.

De esta idea nace el sapiosexual, una persona de la cual, lo que antes atrae y enamora es la intelectualidad, o cuanto menos la inteligencia.

¿De dónde viene el sapiosexual?

El término sapiosexual fue inventado por Darren Stalder –aunque firmaba el artículo bajo el nombre de Wolfieboy- periodista del Live Journal en 1998. Con esta palabra, Darren, pretendía denominar a las personas ingeniosas, perspicaces y mentalmente ágiles que saben y aplican todo esto en la conquista y, por supuesto, esperan lo mismo de la otra persona.

A pesar de que esto no es nada nuevo, ya que siempre hemos sentido –todos, sí- un atractivo especial por las personas capaces de acompañarnos más en nuestro desarrollo personal, es cierto que la banalidad y la fugacidad de las relaciones de pareja contemporáneas ha dejado esto de lado. Esto no ha hecho más que dejar al sapiosexual en un segundo plano, algo así como un pagafantas total pero con mucho cerebro y más que una apariencia por dar.

“El placer no está en follar, es igual que con las drogas. A mi no me atrae un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda. Bueno… no es que no me atraigan. ¡Claro que me atraen! Me encantan pero no me seducen. Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia. Me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve y que vale la pena conocer. Conocer, poseer, dominar… admirar. La mente, Hache… Yo hago el amor con las mentes. ¡Hay que follarse a las mentes!”

Y es que, como bien dice Martin Hache, hay que follarse a las mentes, porque el verdadero afrodisíaco es –y será siempre- el cerebro.

¿Cómo es el sapiosexual?

El sapiosexual

El o la sapiosexual es quien no se guía por cuestiones físicas, sino que valora la inteligencia y se excita con ella, ya sea en una relación duradera o casual.

Seguro que muchas mujeres estarán pensando que ellas siempre han sido así y esto es bien cierto, ya que para la mujer siempre ha sido más importante dar con más neuronas que músculos. Aunque también es cierto que el hecho de encontrar a un hombre fuerte y hábil es una garantía de protección y esto atrae mucho al subconsciente. Con esto no queremos decir que los hombres no valoren este tipo de cosas pero es un hecho que responden antes a otras variables evolutivas.

Según los expertos, las mujeres buscan a sapiosexuales no para hablar de literatura, música o demás temas culteses, sino que es más bien una cuestión de sustento a largo plazo: cuanta más inteligencia, más capacidad para progresar en el ámbito laboral por lo que más seguridad proporcionará a la prole. Por su parte, los hombres tienden a centrarse más en la simetría de la cara, las caderas, las proporciones físicas y demás, no porque sean más cachondos que las mujeres sino más bien por razones biológicas ya que buscan mujeres que sean capaces de procrear, de tener una prole sana y fuerte.

Está claro que todo esto ha cambiado en el siglo XXI y que ya no es tan necesaria la sensación de seguridad para la mujer, ni el hecho de tener una buena prole para el hombre. Ahora, el arte del romance se resume a una cosa: el cerebro. Y es que el sapiosexual ya no atrae por cuestiones económicas o de sustento, sino que atrae por su inteligencia, su capacidad de controlarse emocionalmente consiguiendo sacar lo mejor de la otra persona. Y así, señoras y señores, es como nacen las relaciones duraderas, las cuales son el mejor afrodisíaco.

¿Cuántos sapiosexuales hay por aquí?

Sed malos.

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