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Conoce la tristeza postorgásmica

Muchos de los que nos leéis o nos seguís en nuestras redes, sabéis que muchas de las cosas que nos surgen y acabamos plasmando aquí o allí, vienen porque un cliente/a nos ha sembrado la semilla de la duda o porque, en una de nuestras intensas conversaciones besatadas, nos hemos quedado asombrados por algo que hemos dicho.

Ayer, una de nuestras chicas, nos hacía reflexionar acerca de una cuestión: ¿por qué es imposible que una mujer disfrute del sexo cual hombre? La sociedad ha cambiado, el sexo ya no es un tabú –o al menos no te flagelan por hablar de él, quizás miran mal, pero ya- y ellas son mucho más liberales. Aún así –sin entrar mucho en detalles acerca de los problemas sociocultarales- anatómicamente las mujeres están preparadas para ello, hormonalmente no somos para nada iguales. Sí, esta pregunta suena mucho al primer capítulo de Sexo en NY, ¿verdad? Pues bien, una de las ideas -además de mostrarnos a una “chupipandi” de amigas maduritas- la serie pretende ir dando lecciones y desmontando o reafirmando “mitos” acerca del sexo.

lo que les corta el rollo a los hombres

¿Qué es la tristeza postorgásmica? 

Desde hace muy poco, más o menos coincidiendo con esta revolución femenina, se han detectado, en diversos estudios, que las mujeres tienen tendencia a sentir un malestar con ellas mismas tras una noche de travesuras con un desconocido. Nada tiene que ver con lo que muchos o muchas estaréis pensando: la mujer no es que sea una enamoradiza y quiera desde el momento casarse y formar una familia, sino que su sistema hormonal no está preparado para eso –aún-. Este fenómeno se conoce como la depresión o tristeza postorgásmica y se da cuando una mujer, tras un polvo de una noche, empieza a sentir un extraño cosquilleo y sensación de abandono –o así lo afirman las 4000 mujeres que se sometieron al estudio de la Univerdidad de Carolina del Norte-.

Según los expertos que llevaron a cabo esta investigación, existe una explicación totalmente racional del por qué el hombre no siente esta predisposición mientras la mujer –aunque no todas, ya lo sabemos- sí lo hacen: la segregación de hormonas postcoitales.

El hombre, en su caso, segrega –durante el coito- una cantidad elevadísima de testosterona, la cual se controla por la serotonina al acabar. La serotonina se segrega para que el “macho” no tenga esos impulsos de dominación y se relaje. De ahí a que la gran mayoría se duerman o medio duerman después de echar uno –lo cual está claro que no lo justifica, pero…-.

Por su parte, la mujer segrega grandes cantidades de estrógenos –casi tanto como el Océano Antártico- para luego empezar a soltar cantidades industriales de oxitocina. Dicha hormona es la que da una sensación de placer y de bienestar. Puede sonar genial, pero no es así ya que esta hormona es la encargada de desarrollar nuestros vínculos afectivos – de ahí que la mayoría quiera que la abrace-.

Consejos para no sucumbir a la tristeza postorgásmica

Al ver que no hay una conexión con la persona que está al otro lado de la cama, la oxitocina les juega una mala pasada y pasa de darles bienestar a desasosiego. ¿Quiere decir esto que ellas no pueden mantener relaciones esporádicas? No, para nada. Aquí tres tips para poder mantenerlas:

Reflexiona

Lo primero que tienes que saber es el por qué quieres entregarle tu cuerpo a otra persona. Sí, parecerá una chorrada, pero el cuerpo es algo muy personal, así que si quieres “dejárselo” a alguien habrá un por qué. Pregúntate si ese por qué te va a aportar algo o no.

Bye bye inhibiciones

Si has decidid hacerlo, céntrate en disfrutar. No hay nada peor que estar en la cama con alguien mientras piensas “¿Qué pensará de mí si hago esto?” “¿Creerá que soy una cerda?”. Esas preguntas jamás deben asaltarte. Disfruta.

Traquilidad

Después de follar, piensa que, al final, has conseguido lo que tú querías y que no puedes exigirle más de lo que tu esperabas a la otra persona.

Nunca nada debe ser un motivo para frenaros, siempre y cuando tengáis siempre muy en cuenta todos los pros, los contras y los por qués. Mientras que lo hagáis todo irá bien. No olvidéis lo principal… De este modo, conseguiréis dominar, aunque no hacer desaparecer, esa tristeza postorgásmica que puede congelaros y haceros perder el control sobre vosotras mismas.

Sed malos.

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