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Las zonas no erógenas que conseguirán poneros a mil por hora

Muchas personas tienen tan interiorizado el hecho de que el sexo es A-B-C-D que se les olvida seguir investigando y conociendo cada trozo y cada parte de su cuerpo. No es que os culpemos, está claro que el cuerpo llama al cuerpo y que el instinto animal aparece cuando menos quieres que esté presente, lo cual es un verdadero fastidio pero, eso mismo, no es excusa para no conocer tu cuerpo y saber que hay zonas no erógenas que te pueden poner a 300000 por hora.

Todo el mundo sabe que hay zonas, lugares, recovecos que a nuestra pareja le pone mucho que toquemos. A algunos, el hecho de besarles la nariz les puede llegar a excitar, aunque son casos un poco más particulares, sí que es cierto que hay una serie de zonas no erógenas –o al menos no se han declarado al 100% como erógenas que pueden llegar a excitar mucho a una persona, ya sea hombre o mujer.

Como sabéis, las zonas erógenas de un hombres y las femeninas no tienen mucho que ver, porque cada uno es más sensible en una zona que en otra, y con las zonas no erógenas para caldear el ambiente la verdad es que pasa más o menos lo mismo. La realidad es que aunque vengamos de la misma costilla –ES BROMA- no tenemos nada que ver y por eso, cada uno tiene una serie de zonas erógenas y no erógenas diferentes pero que, para la finalidad que tienen, sirven y muy bien, por cierto.

zonas no erógenas

Las tres zonas no erógenas de una mujer que tienes que conocer

La clavícula

Créelo o no, pero a una mujer, cuando le besas la clavícula la tienes casi controlada. Está claro que te hará falta un poco más de toqueteo y más de excitación, pero lo cierto es que la clavícula es una de esas zonas no erógenas que la pondrá cachonda casi al instante. Esto se debe a que está entre dos zonas que, para una mujer, son muy erógenas, por lo que muchas terminaciones nerviosas pasan por ahí, sobre todo en dirección a la zona mamaria, pues ahí las mujeres tienen mucha más sensibilidad que un hombre. Además, al ser más hueso que otra cosa, las terminaciones nerviosas y la piel lo sienten todo mucho más, porque la grasa no impide que las caricias, los besos y demás, lleguen a las terminaciones nerviosas. de este modo, el cerebro registra un indicio de placer que antes no notaba y, por supuesto, reacciona en consecuencia.

Los tobillos

Aunque hay mucha gente que es piedifóbica –como le pasa a una de nuestras Chicas Besátame-, lo cierto es que los tobillos son una zona no erógena que se debe conocer de una mujer ya que son hiper sensibles y más, si tiene las piernas finas. Aunque parece que están ahí abajo, al final del todo y que no hagan nada más que sujetar nuestro cuerpo y peso para no tener que ir reptando por ahí, lo cierto es que es una zona clave si lo que quieres conseguir es que tu chica se ponga a casi dar palmas. Aunque no lo parezca, los tobillos son zonas no erógenas que calientan a una monja, ya que están conectados a zonas claves como vagina y útero, por lo que el cerebro, automáticamente responde a través de la excitación del cuerpo entero.

Las muñecas

Como buena zona de una de las extremidades, la muñeca posee el poder de poder excitar aunque no es una de las zonas erógenas calificadas por todo el mundo como tal. Esto se debe a que, como la mano está muy cerca y se necesita mucha sensibilidad en ella, la muñeca es la zona por la que pasan todas esas terminaciones nerviosas y claro… si nos ponemos a acariciarla, besarla e, incluso, masajearla, la respuesta del cuerpo va a ser 100% positiva y va a hacer no solo que todo se sienta mucho más, sino que además va a incendiar hasta el colchón.

 

Las tres zonas no erógenas de un hombre que tienes que conocer

Pulgar o/e índice

Bueno, a ver, seamos realizatas, ¿quién no ha visto en un vídeo porno que ella le chupa el pulgar o el índice a él? Esto tiene una explicación muy sencilla y lógica y es que, aunque no parezcan muy atractivos, estos dos deditos son zonas no erógenas que tienes que conocer si quieres ponerle muy cachondo. Al ser los dos dedos con los que, por lo general, nos desenvolvemos –ya que nos permiten coger las cosas en forma de pinza-, son los dedos que más tacto y terminaciones nerviosas tienen. Besarlos y chupetearlos puede dar muchos puntos a la hora de encender la llama de la pasión.

El sacrum

El hueso sacro, compuesto por las vértebras sacras que, aún teniendo forma de pirámide, tiene muchísimas terminaciones nerviosas concentradas ahí. Sí, la gran mayoría. Las que van de arriba abajo, de abajo a arriba o de derecha a izquierda y de izquierda a derecha. Da igual hacia donde vayan, lo que es realmente importante es que es una de esas zonas no erógenas que tienes que conocer si quieres que tu chico se vuelva loco. ¿Por qué es mejor usarla en ellos? Esto es, simplemente, porque el sacrum está conectado de forma directa a sus testículos y, lo creas o no, a su punto p, es decir la próstata. En la mujer también está ligado al útero, pero no tanto a la vagina, por lo que la respuesta sexual es menor.

El frenillo prepucial

El frenillo prepucial es esa zona que se encuentra “detrás del pene” –la zona que mira más al cuerpo- y que se encarga de “dividir” el prepucio. Es una fina capita de carne que es muy sensible y sino que se lo cuenten a alguien que se lo ha roto. El caso es que, obviamente, el frenillo prepucial tiene una gran influencia en la excitación de un hombre, además de por su localización –lo cual es evidente- por su delicadeza y todas las terminaciones nerviosas que almacena.

 

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